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Última actualización Domingo, 6 noviembre 2016 21:13
Viernes, 4 noviembre 2016

Ventas por aquí, ventas por allá

Entro en una tienda, en una frutería de barrio de Mérida, con la intención de comprar unas mandarinas. Ya desde la puesta me gusta la actitud de la persona que está detrás del mostrador. Mirada directa, sonrisa y saludo agradable.  Le hago mi petición y con muy buena energía, me pregunta cómo me gustan, pues tiene tres variedades diferentes. Las pone en el mostrador y me explica, de forma muy rápida y clara, las características de cada una. “Lo importante es que se vaya contenta. Habiendo donde elegir, me gusta que el cliente quede satisfecho”. No era tanto lo que decía, si no su actitud. Transmitía algo totalmente auténtico. Era una de estas personas que te hacen sentir bien, que te hacen poner buena cara, tengas el día que tengas. Siento curiosidad por su manera de desenvolverse y le pido otro producto. “¿Tienes kiwis?” “¡Los mejores!. Procuro que estén en su punto, para que sean bien sabrosos.”. Me enseña uno con el mismo embeleso que un joyero mostraría un anillo de brillantes. Por supuesto, me los llevo. Y entro de lleno: “¡Eres muy buen vendedor!”. “No me queda otra. Llevo dos años con la tienda abierta, ocho horas cada día. Con eso, ya tengo un master en ventas. Me fijo en cada cliente y lo escucho bien. Por ejemplo, además de fruta traigo algunos dulces. Los tengo en el mostrador (me los enseña) y si veo que el cliente los mira, se los ofrezco. Y ya no se me olvida que le gustan y le voy contando las novedades. Con prudencia, que tampoco se puede ser pesado”. Me encantó toda la conversación de este hombre tan positivo, tan listo y tan eficaz para su negocio.

 

Cuando salgo recuerdo la experiencia de otro día, curiosamente también en una frutería, donde la dependienta me atendió todo el tiempo casi sin mirarme y sin dejar de hablar con unos amigos que estaban con ella en la tienda. Incluso me sorprendió que trataban temas bastante personales, como si yo fuera invisible. Ni que decir tiene que no volví más, claro.

 

Me he acordado hoy de todo esto leyendo los resultados del  informe del Foro Económico Mundial, que analiza el futuro del panorama laboral, donde expertos en recursos humanos y directivos de estrategias de grandes compañías dan su vaticinio de lo que nos viene. Prevén cuáles serán los conocimientos y las habilidades más demandadas, y señalan tres tipos de trabajo que van a acaparar gran parte de las nuevas contrataciones en los tiempo venideros, en casi todas las industrias y países. Una de ellas, el agente de ventas. Lógicamente. Si hay algo que necesita cualquier negocio, es saber llegar al cliente. Como dicen los expertos, en un mundo tan competitivo, ni las mejores ideas se venden solas. Hay que tener arte.

 

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