Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Última actualización 18:54
Viernes, 4 noviembre 2016

Hoy no se fía, mañana sí

Fueron nombres enormes en actuaciones inolvidables. Eso dicen los que presenciaron aquellos espectáculos de cantaores que traía el empresario y maestro de obras, Modesto Cabezas de la Riva. Pepe Pinto, Marchena, Farina, Porrina, Angelillo, la Niña de la Puebla… artistas del cante que hoy traigo a las tablas del escenario de la memoria.


El comercio de Alfonso Merino, que estaba en el Piquete. Los suelos de terrazo y los muebles de formica en las cocinas. Alfonsa Gómez Sánchez, que fue elegida Reina de la Feria y Fiestas Patronales, junto con las damas Clara López y Manuela Macarro. Las fundaciones Ponce Mar y Ponce Lorca, creadas por Francisco Martínez Ponce, que era de Lorca (Murcia) y construyó las casas de las calles Hernando de Soto, Pedro de Alvarado y la gasolinera de Colón. El grupo Los Dandys, Ramón, Álvaro, Fernando y Sito, ensayando en una casa de la calle Jovellanos. La canción “Somos Los Dandys”, que compuso Toribio Jiménez Díaz, que entre otras estrofas su letra decía: “No somos americanos ni tan poco de Pekín. Si quieren saber quién somos se lo vamos a decir. Somos Los Dandys, señores, naturales de Montijo y para ustedes cantamos esta canción con cariño”. Francisco Rodríguez Pérez, conocido cariñosamente por el Ranita, que vendía por las casas cántaros de agua del pozo del Valle. “Tienes más lombrices que un arreate”.


La Montesa del médico Fernando Alvarado con la que iba a pasar visita a las casas de sus pacientes. La Rieju de Emilio Moreira Borreguero, el portugués. La Ossa de José Antonio Martín Benito. Las pinzas de madera que sostenían la ropa en los cordeles que también servían para construir de forma manual sillitas y mesitas de tamaño pequeño. El general Manuel Gutiérrez Mellado que fue presidente del Consejo de Administración de Invecosa, un valiente militar que tuvo el coraje de enfrentarse a un golpista. Siendo presidente de Invecosa alcanzó el rango de general de división, los empleados le ofrecieron una cena homenaje y le regalaron el fajín de tan alta graduación. Gutiérrez Mellado propició las fiestas del tomate y la construcción de las viviendas a los trabajadores que están junto a la Barriada de Las Cumbres. Las estampas de primera comunión que en el reverso ponía el nombre del niño, el nombre de la iglesia y la leyenda “recibió el pan de los ángeles”. El dicho: “Buenos días tía María, tres candiles y tres torcías”. El pub Polinesian, que solía regalar una caja de cerillas a los clientes. ¡Anda que te caes de blanda!


Macario Martín Hernández, que cruzó un faisán con una gallina inglesa, logrando un híbrido que tuvo una crianza esmerada, al que ponía al sol para que tomara vitaminas, y del que esperaba, por la agresividad del faisán y la sangre inglesa de la madre, que iba a rascar en el tentadero que tenía en la bodega. Cuando llegó a su madurez, Macario lo tentó con un avezado entrenador de raza pura inglesa, que en uno de los primeros lances, el gallo inglés, curtido en cien peleas, acabó con el híbrido, clavándole los espolones; quien al sentir la brasa de la puya, emprendió una volandá que llego hasta Torremayor. Macario no tardó en dar buena cuenta de él. Simón Lavado Navia y su comercio el “Arca de Noé”, que cuando tenía que devolver del importe de la compra algunos céntimos los permutaba por unos papelitos con condimento amarillo. Los peces de colores que había en la fuente revestida de azulejo en la Plaza de Abastos. El maestro Leopoldo Hoyos González, que fue director del colegio Virgen de Barbaño, conocido por el colegio de las eras. La escalera de mármol blanco que había al entrar en el Ayuntamiento, por la que se subía a la planta de arriba. La carbonería de Benito Terruelo que estaba arriba del Campo de la Iglesia, en El Piquete, con un cartel escrito en tiza blanca que decía: “Hoy no se fía, mañana sí”. La supercocinita. Es un cagalugares.

Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados.