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Última actualización 18:33
Viernes, 7 octubre 2016

Anita la secretaria

Hoy, en estos días de comienzos de octubre, un fogonazo en la nebulosa de la memoria ha rasgado y humedecido el velo de la nostalgia. Aquel día, Ana, no encontré luz para escribirte, lo reconozco. Aquel manotazo duro, aquel golpe helado, un empujón herido, hizo que fuera incapaz de hilvanarte una palabra, unos renglones a un corazón tan generoso. Hoy, un desgarrón me lleva de nuevo a ti, Ana, haciendo salir afuera la memoria, la ausencia y los recuerdos.

 


Anastasio Molano que ganó el trofeo donado por Antonio Tienza para los tiradores locales, en una tirada al plato con motivo de las fiestas de San Fernando. La huerta de María Flecha, en el camino viejo de Barbaño. Triviño, Balbino, Pedrín, Palomo, Ramón, Anselmo, Piedehierro, Vicente, Acevedo, Evaristo, Juan Manuel, Moni, Ángel, Carretero y Gregorio, jugadores de la U.D. Montijo. Cuando los muchachos dibujan un 6 y un 4, y así decían que hacían la cara de tu retrato. Las frases inolvidables de nuestras madres: “como te llegues a caer vas a llorar y con razón, y cuando lleguemos a casa te vas a enterar”. El cartel que había en los bancos que ponía cambio, change, exchange y wechsel, junto con las respetivas banderas de estos idiomas. El equipo Peña Real Madrid de Fútbol Sala con Paco Escorial, Diego Rodríguez Gallardo, Dionisio, José Antonio, Zacarías, Pepe, Antonio Gallardo, Antonio Vega y Francisco Polo. La Orquesta Monty tocando el Mambo número de 5 de Pérez Prado en la Piscina Cavi. La tienda Bazar Extremadura, loza, cristal, juguetes, plásticos y esmaltes, en la plaza de España. Los esportones de goma.

 


 El C.D. Invencible en el que jugaba de portero Santi Merino, junto con, entre otros,  Ricardo Paredes, Melitón, Julio, Silva y Kikino. ¡Furriqui! ¡Furriqui! grito de guerra de los espectadores, generalmente jóvenes, que ocupaban el gallinero del Teatro Calderón cuando se apagaba la luz para dar comienzo la película. Los labios empollados por la calentura dormilona. La copla que cantaron en el Carnaval la murga Los Zagales a Ana González Zoydo, que entre otras estrofas decía: “Te queremos recordar dentro del Ayuntamiento, resolviéndonos sin más los problemas del momento. Anita, la secretaria”. La palmera de la huerta del farmacéutico José Palomino, cerca de la caseta de la media legua. Manolo Martínez, propietario de Tejidos Martínez, que estuvo en la plaza Piñero, que también tocaba el piano en el baile del Salón Moderno del maestro Modesto Cabezas. Las huertas de Francisco Gallego, Higinio Menayo y Anastasio Molano, al final de la calle Salmerón, tras pasar la acequia. Los garbanzos cocidos con presta. El pan maquilero.

 


Los Polar’s, conjunto ganador del penúltimo Festival de las Vegas Bajas con la canción “Nueva vida a la tierra”, en la que su letra decía, entre otras estrofas, “Desde la ermita en ruinas contemplando estoy la vega, sus aguas transparentes les dan verdor a la tierra”. La escuela que tuvo Agueda Villalobos en su casa, en la calle donde estuvo la oficina de Correos. Las tartas heladas Comtesa y San Marcos de Frigo. El quisco de chucherías de Lorenzo que estaba arriba, en el Piquete. La Extremeña de Montijo, sociedad cooperativa limitada. El cartel de chapa metálica sobre dos soportes de ladrillos que ponía “L-520. A La Roca 25 km”. La máquina de escribir Olivetti, Lettera 35. La mesa de billar que había en el Bar España. Cuando pagaban veinticinco pesetas la caja llena de tomates, que tanto sirvió para ayudar, entre otros, a muchos estudiantes. Los fotógrafos que iban por los colegios haciendo fotografías a los niños que miraban a la cámara hablando por teléfono y teniendo de fondo un mapa de España. Dónde están las llaves matarile, rile, rile; matarile, rile, ron, chimpón. No veas cómo le gusta el pirriaque; vamos que sí, lo sabe hasta Rita la cantaora. Chacho, sube parriba, baja pabajo, entra padentro y sal pafuera.

 

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