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Última actualización 12:17
Miércoles, 7 septiembre 2016

Página en blanco

Por el título del artículo, podría parecer que voy a hablar de la situación política del país. Me acabo de dar cuenta que la refleja perfectamente. Eso sí, en blanco para nosotros, porque las cuentas corrientes de sus señorías no paran de crecer con sueldos, complementos y pagas extras...por no hacer nada. Ni gobierno, ni oposición, ni pactos, ni presupuestos, ni leyes... En fin, no sigo, que me disparo.

 


Realmente, he pensado en una página en blanco mirando en el calendario el mes de septiembre. Este momento en que todos nos subimos al carro de los estudiantes y nos disponemos a empezar un nuevo curso, una nueva etapa, con la ilusión de estrenar cuadernos y bolígrafos de diferentes colores: salud,  gestión del tiempo, proyectos profesionales, aficiones, formación, relaciones, ahorro... En ese proceso, creo que es productivo dedicar más tiempo a pensar “Qué quiero yo de verdad” y menos a  “Qué quieren los demás de mi”. Recuperar a ese niño que todos tenemos dentro, que siempre ha sido creativo, sincero y valiente. Ese que no tiene miedo, que se atreve a experimentar sin importarle el fracaso. Recordar cuales eran nuestras ilusiones y empezar a escribir alguna de ellas, porque seguro que aún estamos a tiempo de cumplirlas. Al menos en parte. Siempre me ha llamado la atención en qué momento dejamos de perseguir nuestros sueños para vivir el sueño de otras personas. En qué momento, las expectativas ajenas parecen tener más peso que las propias. Incluso si esos caminos nos hacen dejar de creer en nosotros mismos, en nuestras capacidades, que siguen ahí, intactas. Eso no merece la pena. Solo se vive una vez, ¿No es cierto?.

 


Estos nuevos cuadernos de principio de curso siempre nos dan la oportunidad de recomenzar, pensar, decidir,  mejorar, recolocar, cambiar, darnos la vuelta, renovar...En resumen, planificar pasos que nos den satisfacción, en lugar de pasarnos el tiempo resolviendo problemas. Acabamos de vivir los Juegos Olímpicos de Rio, que nos han regalado muchas historias de superación únicas. Por nombrar alguna de ellas, me llamaron la atención las palabras de la mejor nadadora que hemos tenido en este país, Mireia Belmonte, una de nuestras medallistas olímpicas: ”Aún me queda ser campeona del mundo de piscina de 50 y creo que es el objetivo por el que trabajaré el año que viene. Por suerte, siempre tenemos nuevos retos”. Voto por borrar de un plumazo el cuento de la lechera, ese que nos corta las alas. Buena lección, Mireia.

 


Si lo pensamos bien, todo este proceso de mejora lo podemos hacer en cualquier momento. Pero septiembre, con sus páginas en blanco, resulta ser un mes inspirador. Si quieres llegar lejos, apunta a la luna. A lo mejor está más cerca de lo que piensas.

 

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