Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Manuel García Cienfuegos
Última actualización 18:42
Miércoles, 24 agosto 2016

Feliciano Leal Cáceres. Pregonero de la Feria y Fiestas de San Agustín 2016 · Manuel García Cienfuegos · Montijo

Marcar como favorita


La Feria está para celebrar la vida, hacer un parón y ponernos el traje de fiesta, para dejar atrás los mil problemas y preocupaciones y buscar la alegría de convivir, de encontrarnos, de trasnochar con los amigos, con la familia, los pequeños y los grandes, los mayores y los ancianos

                                                                                                     Manuel García Cienfuegos

 

[Img #61749]La Comisión de Festejos y el equipo de Gobierno Municipal del Ayuntamiento de Lobón han designado Pregonero de la Feria y Fiestas de San Agustín 2016 a Feliciano Leal Cáceres, párroco de Lobón y Guadajira, a quien el pasado 9 de junio, el arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, le ha nombrado párroco de Ntra. Señora del Socorro de Villafranco del Guadiana, tras estar diecisiete años en Lobón.

 

Feliciano Leal Cáceres nació en julio de 1960 en Salvaleón, fue ordenado sacerdote el 9 de septiembre de 1984 por el entonces obispo de Badajoz, Antonio Montero Moreno. Cumplirá, por lo tanto, en septiembre 32 años de vida sacerdotal.

 

Cuando celebró el 25 aniversario de su sacerdocio se ruborizó ante la celebración de aquel aniversario tan significativo, para decirme en una entrevista que le hice: “prefiero vivirlo desde lo cotidiano y desde la humildad del día a día”.

 

El pregonero de este año, Feliciano Leal, ingresó en el Seminario de Badajoz en el curso 1970-71, cuando tenía once años. Afirma que fue apoyado desde sus comienzos en el Seminario por el cura de Salvaleón, Manuel Botello Marín. Fechas en las que fue un referente para él don Luis Zambrano Blanco, fundador del Instituto Secular Hogar de Nazaret. Como seminarista, en su proceso de formación, le ayudaron los sacerdotes Antonio Fuentes y Luis Maya, entre otros. El momento crucial de su vocación llegó cuando tenía dieciocho años, en el tercer curso de Filosofía, decidiendo definitivamente ser sacerdote.

 

Tras ordenarse cumplió con el Servicio Militar, primero en Colmenar (Madrid, y luego en el Cuartel de Menacho de Badajoz, donde compartió algunas tareas pastorales, como el servicio espiritual a las clarisas descalzas y al grupo juvenil Cimaux (Círculo de María Auxiliadora) de carisma salesiano.

 

Feliciano Leal Cáceres es licenciado en Teología Moral por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Ha ejercido su ministerio en las parroquias de San Juan de Ribera (Badajoz) Olivenza, San Jorge de Alor, Oliva de la Frontera, Valencia del Mombuey y Lobón-Guadajira. Ha sido formador del Seminario y arcipreste del Arciprestazgo de Montijo.

 

Llegó a Lobón en septiembre de 1999 para dirigir las parroquias de Ntra. Señora de la Asunción y la de San José Obrero de Guadajira, conjuntamente con el nombramiento de consiliario del Movimiento de los Cursillos de Cristiandad, después le llegaría el nombramiento de visitador de monasterios de clausura. Ahora, con el nuevo destino de párroco en Villafranco del Guadiana, el arzobispo le ha encomendado llevar la Delegación episcopal para la Vida Consagrada activa.

 

Estoy seguro que el Pregón de Feliciano Leal Cáceres, no dejará indiferente a cuántos vayan a la Caseta Municipal a escucharle. Tiene muchas cosas que contar y comunicar, diecisiete años dan para transmitir experiencias. Feliciano sabe que ha vivido y convivido bajo estos cielos en los que se siente la tierra y el pueblo, y con el pueblo el hogar, el trabajo y la casa, donde encontramos nuestros amores, nuestros afectos, nuestras alegrías, nuestros consejeros, y todos aquellos seres queridos que nos enseñaron a partir el pan en abrazos esenciales y fraternos en las honduras de cada día.

 

Dispuesto está el atril para el servicio, obrador de la palabra, porque como nos ha anticipado Feliciano, pregonará desde la dulzura, que “la Feria está para celebrar la vida, hacer un parón y ponernos el traje de fiesta, para dejar atrás los mil problemas y preocupaciones y buscar la alegría de convivir, de encontrarnos, de trasnochar con los amigos, con la familia, los pequeños y los grandes, los mayores y los ancianos”. Que así sea. Enhorabuena, Feliciano.

 

Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados.