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Manuel G. Cienfuegos
Última actualización 12:44
Viernes, 5 agosto 2016

Hasta el gualguero

El tiempo no pasa por el sonido que produce batir los huevos sobre un plato de porcelana. No pasa por los olores y sabores de la huerta. Tampoco pasa por el sabor de una caña de cerveza helada. Ni por el fresquito que hace dentro de los templos.
El tocino de hoja. Cuando se echaba cal viva en terrones a los pozos de las casas para desinfectarlos. Las mulas que tuvo Fernando Marín, dos pares de yuntas, con los nombres de Críspula, Golondrina, Chavala y Parda. Cuando los costaleros cobraban por sacar los pasos de Semana Santa. Juan Moreno Belenes que propuso siendo concejal, la unión entre Montijo y Puebla; el pretendido romance no terminó en boda, porque la señorita guapa pensó que Montijo era un pueblo muy feo. “Costura sin dedal cose poco y mal”. La huerta de Cacarolo, sobre la que se construyó el Hotel Colón, en la carretera que va a Puebla de la Calzada. La huerta de Pedro Alarcón, antes de llegar a la rotonda conocida hoy por la del Merco. La huerta de la seña Basilisa, en el barrio El Cotorrillo, hoy calle Huertas. ¡Vamos Niño Antequera, lo que te gusta un traje nuevo! Se endiñó un regüetro. Se escuchó un cuesco. Las friegas con el linimento del tío del bigote. El Rincón del padre Dimas.
“San Isidro Labrador, un ángel a ti te guía, y hoy celebran cantando esta alegre romería. San Isidro es mi tocayo, por eso lo vengo a ver todos los años en el mes de mayo”.Luciano Cerezo, que hizo el pozo para suministrar agua a la Piscina Cavi. Los gatos de angora que había en La Valenciana. La carta de ajuste de la televisión que salía cuando no había programación.. Los mulos y la mula de Antonio Bejarano que respondían a los nombres de Quinito, Boticario, Pájaro y Pastora. Los rollos de los carretes de las máquinas de fotos. “Se va a revolver el tiempo o las cabezas andan jodías”. Una de las frases con mucha retranca producida en un Pleno Municipal fue la relacionada con la intención de comprar el piano del casino para la Escuela de Música, a propuesta del entonces secretario accidental, Guillermo Marín Muro, aunque éste puntualizó que habría que afinarlo; fue contestado por el concejal comunista Manuel Pozo Caballero, que dijo con rotundidad que “el piano del casino afinado sólo toca el Cara el Sol”. Los burros cargando con las angarillas. El león rugiendo en las películas de la Metro Goldwyn Mayer, a la que muchos espectadores manifestaban cuando aparecía: “vámonos que ésta ya lo hemos visto”. Cuando el maestro mandaba escribir doscientas veces “No volveré a hablar en clase”.
Salvador, empleado de los hermanos de la Fuente, Dimas, Juan, Alejandro y Manolín, que jugó en la U.D. Montijo con, entre otros, Chivovi, Taular, Tani, Valerio, Calle y Maldonado. El taco del calendario Zaragozano con chistes, charadas y el santoral del día, y se arreglan paraguas, sombrillas, parrillas y alambreras. El tambor del detergente Colón que también se utilizaba para guardar los juguetes. Los hermanos Paquita y Fernando Pérez Villares en la droguería de su abuelo Fernando Pérez Palomo. La Niña de la Puebla y su marido Luquitas de Marchena actuando en el Salón Moderno del maestro Modesto Cabezas; más tarde, Adelfa Soto, su hija, formó parte del espectáculo “Alegrías de Juan Vélez”, con Juanito Valderrama. Cogiendo carrerilla para pegarle a la pelota. Le llegó hasta el gualguero, chacha. Los muchachos cogiendo renacuajos para luego introducirlos en un bote de cristal y así ver la transformación que éstos iban experimentando. Francisco González Fernández, que fue director gerente de Paneba. La Agrupación Artística Musical, dirigida por don Andrés Mena, tocando el himno nacional, el penetrante chinda chinda, tachinda chinda chinda, chinda chinda chin, cuando entraba la imagen de la Virgen de Barbaño en la iglesia de San Pedro. Siempre en su taza, café Saimaza. Espabila que el mes que viene toca enferiar, chacho, que vienen los cristobitas.

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