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Manuel García Cienfuegos
Jueves, 5 mayo 2016

Quiero una chochona, me gusta la chochona

“Agua, Dios, y venga mayo”. Pues aquí está. “¿Será una rosa, será un clavel?, el mes de mayo te lo diré”, y lo dijo, vamos que sí lo dijo.

La cartería de Correos que fue ganadora del V Premio Nacional Hermes. La película “Amanecer sangriento”, que inauguró la temporada de verano del año 1959 del cine Palmera. El cuadro en la cabecera de la cama con el ángel de la guarda protegiendo a dos niños que atraviesan un río. Oler el perfume de las muchachas que estrenan amor y primavera. Las ratoneras que vendía Simón Lavado Navia en el Arca de Noé, su comercio. “Me han dicho que es un Juan Lana”. La Peña Infierno Rojinegro que gritó y gritó todo lo que pudo “manos arriba, esto es un atraco”, ante la concesión del gol que dio el árbitro Caetano Bueno en el partido histórico de la Copa del Rey, Montijo-Real Sociedad. El grupo de teatro “La Troupe”. El regaliz enrollado. Un tazón de leche migá.

El municipal Francisco Carvajal Rodríguez diciendo: “orden, que soy la ley”. El fotomatón que había cerca del Piquete, frente a la calle de Arriba. Los maestros Diego Fernández Rol y Luis Pascasio Caballero, en el colegio Virgen de Barbaño, llamado de las eras.  El Frigo dedo y el Frigo pie. La linterna de petaca. El poema “En una mano un pañuelo y en la otra un caramelo”, de mi amiga Laly González-Castell. La inauguración de la Asociación Cultural del Arte de la guitarra flamenca Miguel Vargas, que presentó el popular presentador Andoni Ferreño. Las hermanas Martina y Vicenta, religiosas de la congregación Misioneras del Corazón de María, que fueron las primeras que vinieron a Montijo. Los maestros dando golpes con la palmeta encima de la mesa mandando silencio. Colar el agua con un trapito blanco. El desaparecido Velatorio de la Sardina que se celebraba el lunes de Carnaval, en el que hombres y mujeres iban vestidos de luto por tan irreparable pérdida, mientras se repartían vino con aceitunas. La escuela de Antonia Carretero en la calle Acinco. “Llorín”, el galgo de Alfonso Guisado.

El circo Olimpia, en el que actuaba el hombre de goma y el payaso “poca ropa”. El vino de la bodega de Antonio Bejarano, que estaba en la calleja de la calle Santa Ana a la Rinconá del Pozo Nuevo. Carmen Díaz Rodas que trabajó durante varios años con el maestro Antonio Rodríguez, cuando tenía el taller en la calle Castelar, donde estuvo luego Caja Madrid. “Por no haber puesto cerrojos en tu corazón, ahora son fuentes tus ojos, Maruja Limón, Maruja Limón, Maruja Limón, Maruja Limón”. El almacén de la empresa Coema, que construyó la barriada de las “Casas Nuevas”, en la esquina de las calles Ruiz de Alda con Virgen de Barbaño. Ni chicha, ni cuajareja. ¡Una cerradura contra Blas! El festival Rock’astúo, organizado por la Asociación Gente Guay. “Quiero una chochona, me gusta la chochona”. ¡Gafita cuatro ojos el capitán de los piojos!

El dúo Ramucho y Rodolfo, en el Teatro Mari Paqui, cantando la copla de  María de la O, “Maldito parné que por su culpita  dejaste al gitano que fue tu querer. Castigo de Dios, castigo de Dios”. El certamen de belenes que organizaba la parroquia de San Pedro Apóstol, cuando era párroco don Emilio Sánchez Saavedra, con el objetivo de fomentar esta actividad en las familias. Casar los melones con juncia para después colgarlos. Tomás y Joaquín Lechón, Juan y Francisco Romano Lechón, monaguillos de la iglesia de San Pedro. Los grupos de rock “Súper-8” y “Geisha”. Francisco, conocido cariñosamente por el Ranita, que vendía por las casas cántaros de agua del pozo del Valle. Cuando pasaba lista el maestro y ante la falta de algún alumno, justificábamos el motivo de la no asistencia: “Maestro, está de matanza”. “Corcho con corcho, caña con caña tu eres la reina de mis entrañas”. “Si te tragas el chicle se te pega en las tripas”.

 

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