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Ana María Moreno Vaquera
Miércoles, 12 agosto 2015

Alfonso Gómez Barroso, coleccionista

Alfonso es un lobonero que ha pasado su vida laborando, primero en el campo y, después, tras la barra de un bar, pero …”siempre pendiente de la jugada”. Su pasión por los animales, especialmente por los toros, le lleva a ser Presidente de la Asociación de Cazadores. En política fue Presidente de la Cámara Agría durante los años sesenta. En la transición fue concejal del ayuntamiento de Lobón, donde permaneció durante tres legislaturas. Hoy, jubilado, cuida con esmero de El Retiro- su nave-,con una colección de antigüedades y un voladero de canarios, una de sus aficiones.

Alfonso procede de una familia de Lobón y se casó con Jerónima Torres Carretero, procedente de Montijo. Contrajeron matrimonio en Guadalupe y tuvieron cuatro hijos, Alfonso, Ángel y  Jesús, y uno que murió.

 

¿Fue a la escuela?

[Img #55538]Sí, pero muy poco tiempo, de 6 a 9 años, como era lo habitual en mi época. Las familias llevaban a los niños enseguida a trabajar al campo. Recuerdo que, iba en bicicleta a llevarle las herramientas a mi padre cerca de Talavera la Real  y, luego, estudiaba por las noches para aprender lo que sé. Aunque tengo muy buena memoria y la vida te enseña mucho. Así he ido aprendiendo aunque, creo que, si hubiera tenido la oportunidad de estudiar más, hubiera prosperado mucho.

¿Dónde hizo usted el servicio militar?

Lo hice en Badajoz, en el cuartel militar de Sancha Brava. Fui asistente con un comandante de Puebla de la Calzada con el que estuve muy bien, porque me daban de comer en su casa particular. Lo llevé bien, te inculcaban el respeto y la disciplina e hice buenas amistades. Lo peor era no poder salir cuando te apetecía.

 

¿Siempre trabajando?

Sí, trabajando y buscándome la vida. En los años 70, cuando no se podían hacer reuniones libremente sin que llegara la Guardia Civil, formé un grupo con más de 20 agricultores para comprar en conjunto los productos del campo por camiones pero, al no estar constituido,si alguno se quedaba atrancado y se echaba para atrás podía costarte dinero, así que lo dejé.

 

¿A qué se dedicó entonces?

He cambiado, enredado, cada vez que había un duro intentaba meterme en medio. Siempre me he metido en todo para intentar sacar un beneficio, pero trabajando honradamente, así que, me compré mi primer tractor y empecé nivelando en una finca de Montijo.

 

¿Cómo empezó la obra de la venta?

Vivíamos en el pueblo y mi mujer quería arreglar la casa para seguir viviendo allí, pero yo quería hacer una venta en unas tierras que tenía a las, entonces, afueras. No había ni cuartel de la Guardia Civil, ni esta avenida. Yo la tracé  a mi manera y mi mujer ni asomó por aquí, hasta que le llegaron las noticias de los vecinos de lo que estaba construyendo y conseguí al final que viniera a verlo y le gustó.

 

[Img #55539]¿Cuándo abrió la venta?

En el año 81 abrí la venta pero ya en la transición empecé el “lío de los solares”.

Cavilé y dije por qué no hago un negocio. Tenía una finca y el ayuntamiento me autorizó para que pudiera parcelarla, pero tenía que nivelarla primero. Con el beneficio de la venta de las parcelas hice la obra del negocio.

Metí aquí a mis muchachos, era la solución para darles un puesto de trabajo porque el campo no estaba bien. Al principio tuve que buscar a trabajadores conocedores del oficio hasta que fuímos aprendiendo. Me costó que les gustara este trabajo a mis hijos y sobre todo “sujetarlos los días de fiesta”, pero al final los niños se adaptaron y, poco a poco, fuimos consiguiendo clientela.

 

¿Pero ésta no era su profesión?

No, yo soy labrador pero quería buscarle el trabajo a mis hijos para que no les faltara nada

 

¿ Por qué eligió el nombre de la Venta El Labrador?

Por ser del campo.  Entonces las ventas se creaban en la carretera y, como llevo a orgullo ser labrador, le puse ese nombre que, por cierto, sigue en los otros negocios que hoy llevan mis hijos.

Era una venta grande, con una gran barra, con una buena cocina, un espacioso salón comedor, unos jardines bonitos...

 

¿Y esta Maqueta de la Venta que tiene aquí?

Es una copia exacta de cómo era en sus inicios. Está realizada por mi hijo y está  hecha con gran paciencia, con todo lujo de detalles y con materiales increíbles: la antena con pajitas de refresco, las rejas de los balcones con alambres finos de la luz...

 

¿Está cerrada la venta en la actualidad?

Está cerrada la venta hoy, con intención de poder alquilarla algún día. Pero, hacienda ”nos da cada sopapo”, sobre todo, con lo del impuesto de sucesiones... cuando falleció la mujer hace 5 años. Tanto ahorrar para que hacienda se lleve lo que con tanto sacrificio hemos trabajado.

En esta misma mesa camilla, donde estamos haciendo la entrevista, nos sentábamos  mi mujer y yo con la familia y atendíamos a los proveedores o amigos que llegaban.

Ahora vuelve a estar dentro del pueblo. Se ha construido un barrio nuevo, el Hogar del Pensionista, tiene muy buen sitio. Me trae grandes recuerdos.

 

¿La construcción de la autovía, hace unos quince años, le perjudicó?

Antes la N-V pasaba por aquí pero, al desviarse el trazado de la autovía, nos dejaba fuera de la circulación. Esto perjudicaba el negocio, así que, como hice amistad con el dueño de la Gasolinera, que accedía directamente por la autovía, conseguí que nos alquilara el restaurante para su explotación. Me la jugué y hasta el momento la jugada nos ha salido bien.

 

¿Y sus hijos?

Alfonso y Jesús, con sus mujeres llevan el negocio del Mercoguadiana y el de la Gasolinera, Ángel es camionero.

Ellos no se han aprovechado del paro nunca y están dando mucho trabajo, más que las empresas grandes. Pero, el gobierno no se da cuenta de las circunstancias, deberían proteger más a la clase obrera, al autónomo porque aquí no se recogen, trabajan desde las 6 de la mañana hasta las 2 de la noche y... no dejan de castigar al autónomo con inspecciones e impuestos .

 

Es coleccionista y restaurador de las piezas antiguas y sobre todo de labranza, ¿por qué?

Me llena de recuerdos ver las cosas que han existido, los medios con los que se vivía y se trabajaba. Las cosas que otros consideran inservibles yo las arreglo y las pongo en El Retiro. Me encanta que haya personas que guarden lo antiguo. Para mí tiene importancia lo que la gente tira. Se conoce a las personas por la forma en que mantiene los trastes y los limpia. Hay que cuidarlos porque no es correcto ponerlos mal.

 

¿Qué es El retiro?

El Retiro es una nave donde tengo mi colección de antigüedades y mi voladero de canarios. Me sacrifico yo solo para mantenerlo

 

¿Recibe visitas?

Sí, vienen muchas personas y yo les enseño El Retiro con sus antigüedades y su voladero de pájaros. También vienen los niños de los colegios y disfrutan. Inmaculada Dorado me trae también a grupos de niños para que conozcan las herramientas antiguas.

 

¿Le gustaría que perdurara en el tiempo?

Sí, pero cuando yo no esté, no sé,..., que hagan con mis antigüedades lo que quieran.

 

¿Qué más le gusta?

La chatarrería y los animales, especialmente los toros y el flamenco. Y también me están enseñando el manejo del ordenador , pero me he operado hace poco de cataratas y, de momento, lo he dejado.

 

También ha sido político, cuéntenos...

Presidente de la Cámara Agraria por los años sesenta, en la época de la dictadura cuando se llamaba el Sindicato vertical de esos años.

Después formé parte del equipo de gobierno, como independiente, cuando gobernó el partido socialista con Antonio Gragera, durante la época de la transición española y después estuve avalado por el PSOE, con Francisco Salazar y Francisco Navia. Permanecí todas las legislaturas seguidas, durante unos trece años hasta que llegó Juan Antonio Morales; hoy está de alcalde Roberto Romero.

 

¿Qué obras importantes se hicieron?

Estaba todo por hacer, se construyeron colegios, se acometieron las obras del agua potable, se urbanizaron las calles. Los pueblos en aquellas fechas estaban muy abandonados.

 

¿Está satisfecho con su vida?

Estoy satisfecho de lo que he conseguido. Las tierras, las heredadas por mi padre y por mi mujer me han valido para que yo progresara. Doy gracias a Dios, por haber conseguido lo que tengo.

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