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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización Viernes, 12 febrero 2016 12:07
Miércoles, 17 junio 2015

Fernando Pérez Villares, droguero

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Fernando pertenece a una generación de comerciantes montijanos que, por ascendencia familiar, parecen haber nacido para ejercer ese trabajo y para perpetuar el negocio. Su destino parecía estar predeterminado por una herencia, una formación desde “la cuna” para mantener y dar continuidad a una tienda especializada. La droguería de Pérez Palomo, único comercio que perduraba tal cual y que, al no tener descendencia directa, ha cerrado sus puertas. Fernando, por jubilación y su hermana, Paquita, por haber formado un hogar en Barcelona.
Ha cerrado un comercio antiguo, ha cerrado el droguero.

Esta año ha cerrado sus puertas Droguería Pérez Palomo en la calle Luis Braille nº 3 de Montijo.
[Img #54701]En su fachada de azulejos blancos reza el nombre del establecimiento en azulejos de color azul, allí ha permanecido para reclamo de su clientela desde 1917 y hasta que la pala del progreso la deje solo en el recuerdo de los más mayores.
Su puerta de madera antigua con acristalamiento de palillería  a cuadros cerrada por las típicas contraventanas de madera daba paso a una especie de zaguán rectangular convertido en tienda . Directamente, tras pasar el umbral se accedía al estrecho pasillo, encontrándonos con el típico mostrador de madera con manos de pintura, el de toda la vida, corrido de punta a punta, sobre el que se acumulaban los más variopintos artículos expuestos para su venta  y sobre el que se atendía a su tradicional parroquia.
Sobre las paredes, las vitrinas de madera y cristal guardaban  los productos más diversos, especialmente las colonias y perfumes de consumo más generalizado. En la trastienda, a la que se accedía por un arco abierto a la segunda crujía, un sinfín de mercancía,  de productos raros, de esos que usaban nuestras abuelas y los hombres del campo y de aquellos que aún perduran. Y allí, desde niño, Fernando Pérez, atendía a todos, con esa educación y afabilidad propias de las personas de gran corazón.
Cuando no se sabía donde encontrar alguna rareza impropia de los comercios modernos, quedaba en el centro de Montijo una droguería, la fundada por Pérez Palomo. Por allí han pasado generaciones de todos los pueblos de la comarca. Y como todo tiene una continuidad, Juan Méndez, su empleado, ha montado su propia droguería a pocos metros de la de toda la vida, Droguería Luna.

 

¿Su familia procede toda de aquí?
Mis padres Juan y Alfonsa y mis hermanas, María (fallecida en 1955) y Paqui, con residencia actual en Barcelona, todos nacidos en Montijo.

 

¿Dónde estudió?
Estudié hasta los 9 años en la Escuela de D. Julián Guzmán, en la calle de Santa Ana y, posteriormente, en la Academia de D. Manuel Carretero y Feria, situada en la calle Sánchez-Rivera, donde hice el Bachillerato Elemental.

 

¿Qué destacaría de esa etapa?¿Sus primeros compañeros?
Fue una etapa interesante porque, poco a poco, vas adquiriendo conocimientos, te vas integrando en la sociedad y conoces a distintos compañeros.

 

¿Y que piensa de sus maestros?¿Qué tipo de enseñanza recibieron?
Mi primer maestro, D. Julián Guzmán, fue un profesor recto, disciplinado y exigente con sus alumnos. En aquellos tiempos nos juntábamos en clase más de 60 alumnos de distintas edades.
Mi segundo maestro, D. Manuel Carretero era una persona entrañable, accesible y cercana al alumno. Su asignatura fuerte era “ las Matemáticas”, así, había alumnos de otras escuelas que suspendían en junio y venían a preparar la asignatura con D. Manuel para el examen de septiembre. También tuve de profesor de Latín y Religión a D. Pedro Gragera Gómez y “Política” y Gimnasia la dábamos con el que estuviera de Delegado de la O.J.E.

[Img #54700]

¿Cómo fue su infancia?
Mi infancia transcurrió con normalidad. En esos años que había pocos coches, cuando salíamos de clase por la tarde y hacíamos los deberes escolares, nos íbamos a la calle a jugar lo que tocara: el aro, los bolindres, los platillos, la billarda, el repión...

 

¿Por qué no siguió estudiando?¿Le hubiera gustado?
 Al terminar el Bachillerato Elemental tenía dos opciones: seguir estudiando o irme a la tienda con mi padre y mi hermana, que fue lo que hice. Creo que fue la decisión acertada, pues, aunque por una parte, me hubiera gustado seguir estudiando y hacer alguna carrera corta, por otra parte, sabía que a mi padre le gustaba que me fuera a la tienda y siguiera la tradición familiar.


Y su juventud, ¿cómo la vivió?
Mi juventud transcurrió con normalidad. Formábamos una pandilla amplia de chicos y chicas. Unos estudiaban y otros trabajaban, pero siempre hubo muy buena relación entre todos. Prefiero no citar sus nombres, pues al ser tantos posiblemente me olvidaría de alguno. Íbamos a la Piscina Bar Cavi que, posteriormente, se reconvirtió en la Discoteca Fashion. Vivimos la apertura del Hotel colón con las actuaciones musicales, durante varios años, de los artistas más importantes. Disfrutamos de aquellos Festivales de las Vegas Bajas , que empezaron siendo un Festival de Flamenco y terminaron siendo uno de los más importantes de canción moderna a nivel nacional.

 

Continúa con su misma pandilla  ¿Cómo han conseguido permanecer unidos a pesar del tiempo?
Los que estudiaban terminaron su carrera y la mayoría de ellos tuvieron que irse fuera para ejercerla, pero hemos seguido en contacto y nos hemos vuelto a reunir de vez en cuando por motivos diversos. Desde estas páginas un abrazo para todos ellos.

 

Droguería Pérez, ¿cuáles fueron sus orígenes?
La Droguería Pérez Palomo se fundó en noviembre del año 1917, por mi abuelo Fernando Pérez Palomo, que venía del sector farmacéutico, ayudado por su hijo Juan Pérez de los Ríos, que en aquella fecha tenía 11 años. A la muerte de mi abuelo en el año 1946, pasó la titularidad a su hijo Juan, citado anteriormente, y en el año 1985 pasa la titularidad a mi nombre.

 

¿Estuvo siempre en el mismo lugar?
Ha estado situada siempre en el mismo lugar, al principio calle del Pozo (parece ser que en la puerta de “La Valenciana” había uno), luego se llamó Queipo de Llano y, actualmente, Plaza Luis Braille.

 

¿Qué productos más específicos vendían?¿Cómo fue evolucionando?
Muchos artículos se estuvieron vendiendo a granel hasta los años sesenta. Por ejemplo la sosa en escamas se recibía en bidones de 200 kg. Y luego se detallaba en paquetes de ¼, ½ y 1 kg. Los polvos ocre, rojo sanguina, negro, marrón que, entonces, se usaban para pintar los zócalos de las fachadas, mezclados con cal o cola. Se hacían pinturas para venderlas a granel (1/4 kilo a 5 ptas), el Desinfectante Zotal, “Agua Fuerte”, Amoníaco, Carburo, Detergente en polvo, aceite para muebles, para pinturas, aguarrás, etc. Todo a granel, lo que suponía un trabajo muy laborioso y sacrificado. También vendíamos productos químicos, artículos ortopédicos, insecticidas agrícolas y domésticos. Luego, por otra parte, estaban los artículos de perfumería. En esta ocasión vamos a recordar algunos de los antiguos:  Agua de Visnú, Cremas Caffarena, Santurino, Numantina, Maquillajes Angel face, Vitamol, Gemey, Colorete Un Rubor, Rojo de Labios Embrujo, Crema dental El Torero, colonias de mujer: Embrujo de Sevilla, Orgía, “Cocaína”; de hombre: Varón Dandy, Lucky, Sí Señor, Hidalgo, Adonis y otras.

 

¿Han existido muchas droguerías en Montijo?
Durante un tiempo en Montijo hubo 4 o 5 droguerías. Luego ya al expenderse los artículos de limpieza y perfumería en supermercados y tiendas de alimentación, nos dedicamos a hacer una selección de nuestros artículos y a trabajar más a fondo las cosméticas de tratamiento y color.

 

¿Han pasado muchos dependientes por la droguería?
Dependientes que han pasado por la tienda, sólo puedo citar los que recuerdo: Diego, Juan Rodríguez, Leonardo, Francisco, Antonio Burgueño y Juan Méndez Santos, que ha estado, en dos etapas, más de 23 años conmigo y se ha establecido por su cuenta en la calle Huerta de los Frailes y como nombre comercial “Droguería Luna”.

 

Y en los horarios, ¿ha cambiado desde que comenzó?
Los horarios antiguamente eran fijos y los marcaba la Administración.
Creo recordar que en invierno era de 9 a 14 horas y de 16 a 19 horas y en verano de 9 a 14 horas y de 17 a 19 horas. Lo de la libertad de horarios vino posteriormente.


¿Qué  hubiera modificado a su negocio y no ha hecho?
¿Modificar el negocio? Me hubiera gustado poder reformarlo para que hubiera sido más cómodo y accesible para los clientes.

 

¿Se ha sentido satisfecho con su trabajo?
Me siento satisfecho de mi trabajo, en parte, pues toda clase de trabajo se puede mejorar y aprovecho esta ocasión que me ofrece Crónicas de un Pueblo para agradecer a todos mis clientes y amistades el buen trato recibido de ellos y pedirles perdón si alguna vez les he ofendido.

 

Su hermana Paquita también trabajó allí, ¿ha sido muy especial en su vida?
Con mi hermana Paqui estuvimos juntos en la tienda 24 años. Somos de caracteres distintos, pero nos queremos y respetamos mucho. Ella era un pilar muy importante en la tienda pero el destino la llevó a Barcelona.


Y sus padres ¿qué significaron?
Mis padres para mí fueron un ejemplo de comportamiento por su amor, respeto y buen hacer durante sus vidas.

 

[Img #54699]Se ha jubilado este año, ¿los problemas de salud han sido la principal causa?
En marzo de este año me he jubilado por la edad y mis problemas de visión.

 

¿A qué ha dedicado el tiempo que le quedaba libre de su trabajo?
Bueno, el tiempo libre cuando trabajaba lo dedicaba a estar con los amigos, hacer alguna chapuza en casa, escuchar música, etc.

 

¿Ahora en qué va a usar su tiempo libre?
Ahora el tiempo libre lo dedicaré a hacer las cosas pendiente y, si puedo, hacer algún viaje, pues antes con la tienda no tenía posibilidad.

 

Es montijano y ha vivido aquí toda su vida ¿cómo ve la vida montijana?
La vida en Montijo actualmente transcurre con dificultades, originadas por la crisis económica. A ver si es verdad y se confirma la mejoría a nivel de la ciudadanía para que todos puedan trabajar y vivir dignamente.

 

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