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Elisa Martín Crespo
Lunes, 7 diciembre 2015

Navidad...¿Dulce Navidad?

Cuando los peces beben en el río y los reyes magos vienen  por los arenales, hay algunas personas a las que les empiezan a entran sudores fríos. Porque lo cierto es que en la época navideña hay poco margen para pensar en lo que realmente queremos hacer. Más bien quedamos atrapados en  un ciclón de actividad y de gasto  que nos arrastra sin remedio hasta dejarnos exhaustos, con la cuenta vacía y varios kilos de más. O sea, que acabamos justo donde no queríamos estar. La Navidad se presenta un año tras otro  como paz y amor, comilonas de calidad, regalos de última generación…pero está claro  que en ese esquema no tienen cabida los dramas familiares y las economías más ajustadas, es decir,  el día a día de  una buena  parte de nuestra sociedad. Incluso existe  el “Síndrome de la Navidad sin ti”, que sufren todas las personas que por unos u otros motivos, se sienten más solas que nunca en esta época. Mientras, otros se preguntan en qué odioso momento el pastorcillo cambió  requesón,  manteca y  vino por mariscos, jamón y turrones de calidad suprema, que hacen que la cesta de la compra se dispare hasta el infinito. Y el niño pidiendo la última Playstation y la niña un móvil nuevo. Vamos, para colgarse del espumillón.

Este año, para complicar más la cosa, mientras la Virgen está lavando y tendiendo en el romero, nosotros tenemos que acercarnos a las urnas a votar quién sabe a quién. Porque la oferta política ha aumentado y tenemos  que despejar la mente. Inevitablemente, entre colonias y polvorones tendremos centrarnos en el panorama político. Es decir, que además de elegir el restaurante de la comida de empresa, los regalos de Papá Noel, el modelo de Nochevieja,  los juguetes de los Reyes,  los números de la lotería,  los colores del árbol, el amigo invisible y los menús de las comidas familiares, también tenemos que elegir presidente. Esta sí que va a ser una buena Marimorena… ¡Saca la bota, María, que me voy a emborrachar!.

Mientras el borriquito se acerca a Belén cargado de chocolate (¿o era la mula?) y los ángeles tocan campana sobre campana, yo invito a hacer una  parada para  planificar una “Estrategia Navideña Personal”: ¿Cómo queremos pasar estos días?¿Cuánto podemos gastar realmente?¿Con quién queremos estar?¿Qué queremos transmitir a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros amigos?¿Cuál sería nuestra Navidad  ideal? ¿En qué medida nos podemos ir acercando a ella?. Y la pregunta del millón: ¿Todo esto depende de nosotros?. Indudablemente sí. La decisión es nuestra, lo hemos cantado muchas veces: “Yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quite”.

 En cualquier caso, Felices Fiestas. Gracias por estar ahí. 

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