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Manuel García Cienfuegos
Última actualización 00:08
Viernes, 4 diciembre 2015

Cómprale turrón de Castuera

Cien artículos de “Los quehaceres y los días” llevamos publicados con el que ahora tiene delante, amigo lector. Más de ocho años en la edificación de esta columna mensual.  Esta es una pasión, un oficio hecho con el mayor empeño posible. El sentido de la vida reside en la dignidad del hacer. Pues a por otros cien y los que caigan.

Diego, Tirado, Faustino, Talán, Juanjo, Sanguino, Gabi, Tomás, Ángel, Barragán, López, Herrador, Horacio y Paquito, jugadores del equipo juvenil de la U.D. Montijo. La furgoneta de Diego Lechón, conocida popularmente por los clientes del bar Bético como la de los “Hombres de Harrelson”. Los botijos en la barra de las tabernas y en los bares para que los clientes y la gente de la calle pudiera echarse un trajo de agua, no como ahora que te obliga a pedir “me da un vaso de agua, por favor”. El himno que compuso a la Virgen de Barbaño, el párroco don Juan Gómez Villares, tío del sacerdote don Pedro Gragera Gómez. La expresión frente por frente y pared por medio. Los muchachos cazando murciélagos para después darles de fumar. El moco de los melones.

La fiesta flamenca que se organizó con motivo de la inauguración del campo de fútbol “La Rosa”, en la que participaron Isidoro, Luis Regino, Manolo Costa y Francisco Vázquez. Antonio Peris Escrivá, Antoñé, que generosamente, cuando llegaba Navidad, daba el serrín de su carpintería para decorar los belenes. Cuando en los entierros los monaguillos tocaban las campanas de la iglesia, doblando de distinta manera cuando el fallecido era un hombre al de una mujer o un niño. Juan Pérez de los Ríos, propietario de la droguería de su padre, Fernando Pérez Palomo, que solía decir “el que tenga tienda que la atienda, y si no que la venda”. La esquina a la que seguimos llamando de la Fonda Enrique. “Catalina, mi vecina, mujer de mucho aparato, se comía la sardina y le echaba la culpa al gato”. 

Petra Carretero, madre política del médico Paco Quintana, preguntándole al paciente cuando salía de la consulta “¿Qué te ha dicho qué es? Dice que es diarrea, me ha mandado unas pastillas. Pues que quieres que te diga, toda la vida del mundo se ha quitado con agua de arroz”. El trofeo internacional de natación Piscina Cavi que se disputaba en la feria. Fabián Carmona Molina, que fue el árbitro, vestido de presidiario, de un partido de fútbol entre concejales y policías municipales a beneficio de Cáritas, quien recibió un soberano manteo por sus injustas decisiones. Los éxitos y triunfos deportivos de las atletas Marisa, Rocío y Alicia Martínez. Luciano Cerezo Pajuelo, que fue el encargado de la barca que cruzaba el río Guadiana. La peluquería de mujeres que tuvo María Rodas Díaz, en la calle Esteban Amaya, que también fue sede de la peña Atlético Madrid.

Las mulas tirando de los carros por la calle de Peñas, que al contacto con las piedras grandes se veían como salían chispas por las herraduras de sus cascos. El viaje que organizó la parroquia de San Pedro a Sevilla, Granada y Córdoba con motivo de la primera visita que hizo el Papa Juan Pablo II a España. El comercio de Juan Domínguez, en la calle Esteban Amaya, frente al ultramarino de Antonio Serrano, donde posteriormente estuvo la droguería de Juana González. El camión de Pastas Gallo, de la marca Volvo, que conducía Antonio Sánchez. Paco Otero Garay, que empezó de botones en el Banco Español de Crédito, cuando era director don Alberto Cerrato y, entre otros empleados, Alfonso Campos, que salían por los cafetines de la Plaza de Abastos y alrededores en busca del néctar seco que degustaban de la marca Anís del Madroño, al que le dedicaban esta rotunda frase: “No seas tonto coño y bebe Anís del Madroño”. “Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la nochebuena”. Y ahora que llega la Navidad y para que tu suegra te quiera, cómprale turrón de Castuera.

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