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Mª. Luisa Prudencio Morales
Viernes, 30 julio 2010

Ovejita “cascabelera” en el sitio de nadie · Mª. Luisa Prudencio Morales · Presidenta de la Asociación Cultural para la Defensa de los Animales en Mérida

Cascabelera, por ponerle un nombre, apareció dejada a su suerte, quizás se perdió, se despisto y no encontró mejor lugar que ir a parar a un conocido gran hotel de nuestra ciudad, la Romana Mérida, quizá buscando el calor humano que hubiera podido conocer de antes; pero allí no había sitio para ella y corría peligro de ser atropellada y que algún coche le hiciera daño, tanto en el recinto exterior del hotel como en la carretera cercana. Por tanto decidieron atarla a un arbusto del precioso jardín del recinto y llamar a la Policía Local. Pero era un sábado y le dijeron a la recepcionista que no estaba el veterinario del Ayuntamiento, de modo que no podían proceder a resolverlo. Por tanto desde el hotel se pusieron en contacto con ACUDAME: allí nos personamos y contactamos, con la ovejita delante nuestro, con la Policía Local, quienes nos confirmaron lo que antes habían dicho, añadiendo que esto era competencia de la Guardia civil.

Así las cosas, procedimos a contactar con la Guardia Civil, que se negó a asumir ninguna acción respecto de la oveja, porque no era asunto de su jurisdicción, que los animales abandonados no tienen lugar en su intervención, que no hay nada previsto para ellos, dentro de lo que ellos consideraban el casco urbano; según expresaron.

No obstante, sí apareció en tal momento la Policía Local y amablemente me ayudaron a subirla en mi utilitario, cual perrito doméstico en viaje de paseo, y se convierte la recogida en algo que no es normal y tampoco legal; pero así están las cosas en pleno siglo XXI en la CIUDAD PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, que humanamente no parece progresar de modo adecuado ni acorde con los tiempos. Nuestra excepcional protegida en tan llamativas circunstancias era evidente que no podía meterse en un piso, así que hube de trasladarme con ella al refugio que mantiene mi amigo Juan-Ma, que pudo ofrecerle a CASCABELERA la sombra de un olivo, que es lo que corresponde a una oveja a esas horas en esta época y esta tierra (EXTREMADURA a las 16:00 h.) La ovejita errante ha tenido suerte: muchísimos otros no la tienen.

¿Estarán dispuestas nuestras autoridades a reflexionar ya, en pleno siglo XXI de la humanidad, sobre la dura realidad y cruda verdad del abandono y el maltrato de los animales?

Mª. Luisa Prudencio Morales.
Presidenta de la Asociación Cultural para la Defensa de los Animales en Mérida (ACUDAME)

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