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Elisa Martín Crespo
Viernes, 3 julio 2015

Mujeres en el poder

Si hace unos años nos hubieran dicho que en España una mujer embarazada, una septuagenaria  y una activista antidesahucios  iban a estar ocupando la presidencia de la mayor comunidad autónoma y las  alcaldías de las dos principales ciudades, nos hubiéramos quedado bizcos.  Las pocas mujeres que, hasta ahora, han conseguido escalar a esos niveles, estaban cortadas por el mismo patrón: modelo ejecutiva eficaz, divinas de la muerte. Se las miraba con lupa, con muchos más requisitos de las que se les pedía a cualquier hombr.  Hubo inicio de romper moldes en el gobierno de Zapatero con Carme Chacón al frente del Ministerio de Defensa,  también embarazada, pero me temo que fue  puro postureo, como se dice ahora.  Susana Díaz, Manuela Carmena y Ada Colau son otra cosa, ahí hay sustancia de verdad. Son auténticas lideresas (el término es correcto), no hay más que verlas para saber que, cada una a su estilo, están abriendo nuevos caminos. Es más, Pedro Sánchez está donde está porque Susana no ha querido moverse del sur, esa suerte ha tenido. Esto es otro punto de inflexión: una mujer puede ocupar un alto cargo, con una altísima exposición pública, siendo pija o alternativa, guapa o fea, joven o mayor,  madre o ejecutiva, inteligentes o trepas, formadas o ignorantes, simpáticas o antipáticas. En fin, básicamente como los políticos varones, que los tenemos de todas las formas y colores. Creo que esto es un pequeño paso adelante. Los ciudadanos de a pié solo debemos exigir una cosa a nuestros gobernantes, sean hombres o mujeres: que gestione bien los recursos públicos y que no los utilicen en beneficio propio o de su grupo sino para la prosperidad de toda la comunidad.  Eso sí  debemos exigirlo con contundencia.

A  nuestro alrededor la cosa cambia. En las últimas elecciones, de los doce candidatos a la presidencia de la junta de Extremadura, solo había tres mujeres y ninguna representaba a los partidos mayoritarios. Los doce candidatos a la alcaldía de Badajoz, todos hombres, los  siete candidatos a la alcaldía de Mérida, también. Lo mismo en Montijo, en Puebla de la Calzada y en la mayoría de las localidades…En todos esos casos, hay mujeres en las listas, pero no son la cabeza visible. Hace años hubo alguna excepción memorable. Pero en los últimos comicios, ni una mujer. ¿Hay algún temor a dar ese paso?.

En este asunto, siempre me queda la duda  de qué será antes, el huevo o la gallina. ¿Qué impide a las mujeres ocupar cargos de responsabilidad? ¿Es la sociedad o es la falta de ambición propia?¿Es una escala de valores diferente al hombre?¿Nos atrapan las cargas familiares o es ahí donde queremos estar?. Y no hago estas preguntas a los hombres, sino a las mujeres. Nosotras tenemos la respuesta… y  también la decisión.

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