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Antonio María Gragera Guerrero
Martes, 27 julio 2010

Sobre los “seguros” badenes · Antonio María Gragera Guerrero · Montijo

Su objetivo es reducir la velocidad, y en algunos casos, permitir que los transeúntes atraviesen la vía, pero ¿son realmente seguros para todos y cumplen con las normas impuestas?

Hace unos años saltó la moda de utilizar “Reductores De Velocidad” y “Bandas Transversales de Atención” para limitar la velocidad de los vehículos. Son numerosos los badanes que están sembrados por nuestras calles. Los hay de cemento con forma de sector de circunferencia, los hay de alquitrán y de adoquines para que los peatones atraviesen la calzada, pero ¿cumplen con su objetivo respetando a los vehículos, ocupantes y transeúntes?

Con el objetivo de cumplir con la pregunta que acabamos en el párrafo anterior, el Ministerio de Fomento publicó en el B.O.E. número 261 del Miércoles 29 de Octubre de 2008 (páginas 42795 a 42801) la “Instrucción Técnica para la instalación de reductores de velocidad y bandas transversales de alerta en carreteras de la Red de Carreteras del Estado”.

Llegados a este punto, se nos plantea si la instrucción es aplicable a las calles de las ciudades. La respuesta es afirmativa ya que las calles en las que están instaladas son en las consideradas rondas urbanas.

Una vez aclarados algunos aspectos que el ayuntamiento de cualquier localidad de España debería conocer desde el 30 de Octubre de 2008, cabe destacar algunos requisitos que deben cumplir.

Los reductores de velocidad en ningún caso deberán sobrepasar los 10 cm de altura (se permite un error de 1 cm) respecto del nivel de la vía, deberán tener una zona sobreelevada no menor de 4 m (se permiten un error de 20 cm) y una rampa de entre 1 m y 2,5 m de longitud para salvar ese desnivel en función de la velocidad de la calle.

El objetivo de estos elementos en la vía no es otro que el de mantener baja la velocidad “media” de los vehículos y hacer que los conductores estén alerta, pero parece que no es esta la finalidad con la que fueron plantados estos artilugios.

Cabe destacar que si leen la norma, ningún badén de nuestra localidad cumple con la norma, pero también hay que decir que son más o menos respetuosos con nuestros vehículos.

El badén recientemente colocado para acceder a la Barriada El Molino viniendo desde la Plaza de España es el último instalado por nuestro ayuntamiento. Es posible que todos estén en contra de estos inventos pero hay que decir que son necesarios ya que en algunas ocasiones es la única forma “segura” de ir de un lado a otro de la calle sin jugarse el pellejo atravesando la calle o esperando a que un generoso conductor detenga su vehículo.

Pues bien, el badén colocado recientemente en las inmediaciones de la citada barriada no cumple ninguna de las tres condiciones impuestas por una normativa gubernamental de obligado cumplimiento (las normas hay que cumplirlas siempre). La sobreelevación supera los 10 cm de desnivel, cosa que según la norma no está permitido. En caso de que el acerado esté a mayor altura que ese desnivel será en los acerados donde deberá minimizarse ese desnivel (que deberá ser seguro para los peatones). La zona sobreelevada no supera los 3,80 m mínimos, pero esto es una exigencia algo absurda. Tampoco cumple, y esto es lo más importante de un reductor de velocidad, con el respeto al vehículo exigido en la longitud de las rampas para que no sufra en exceso ninguna parte del mismo. Son numerosos los vehículos que a diario se dejan la amortiguación y que “acarician” con sus bajos (en los que hay elementos indispensables de un vehículo) en el citado badén.

Desde aquí, invitamos educadamente al ayuntamiento a que replantee su postura en cuanto a los citados elementos viarios, viendo cuales pueden ser más perjudiciales y reconstruyendo aquellos en los que los vehículos no sean respetados.

Ruego, por tanto, a quien corresponda dentro del ayuntamiento a que, aunque no modifique todos los badenes de nuestra localidad, al menos modifique el citado badén de las proximidades de la Barriada El Molino.

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