El Centro de Urgencias y Emergencias 112 de Extremadura ha declarado la alerta amarilla por temperaturas mínimas de -4º C en la Comunidad Autónoma de Extremadura.
Fenómeno 1: Bajas temeraturas - 4º desde las 7 h. hasta las 10 horas del dia 9 de febrero de 2012.
Fenómeno 2: Bajas temeraturas - 4º desde las 1 h. hasta las 10 horas del dia 10 de febrero de 2012.

La muerte de un hijo o una hija es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir el ser humano. Un padre o una madre nunca estarán preparados para algo así, es imposible de asimilar, creo firmemente que no hay dolor más grande.
Tiene que ser algo tremendo, excesivamente duro, capaz de introducirte en un mundo oscuro y depresivo. La muerte de un hijo tiene que ser como un dolor puntual, constante, cuya intensidad no disminuye con el paso del tiempo. Los recuerdos son tan amargos que se vuelven muy dolorosos rápidamente y lo peor de todo es que se sufren, en la mayoría de los casos, en completa soledad. No es fácil salir solo de un dolor tan grande como es la pérdida de un hijo, por lo que es importante el apoyo de familiares y amigos para no perderse en la desesperanza.
Yo he conocido casos de personas que se amparan en la soledad tras el fallecimiento de un hijo, su aislamiento es brutal y tan doloroso que se pierde todo el interés por la vida. Sé positivamente que es muy fácil hablar cuando no sientes en tu carne algo tan tremendo pero desde mi solidaridad y mi sensibilidad, intento ponerme en la piel de alguien que ha pasado por algo así y pienso que es mucho más positivo compartir el dolor, buscar ayuda y consuelo en los tuyos y así será menos difícil recorrer este doloroso camino. Evitar los silencios y sobre todo, recordar siempre con una lágrima o con una sonrisa al ser querido que has perdido… ¡pero que siempre alguien acompañe en el dolor!. No puedo ni imaginarme lo dura que puede ser la realidad, lo inaceptable que puede llegar a ser y lo absurdo que pueden parecerte los buenos propósitos. Lo que de verdad deseas es algo imposible, que vuelva ese ser querido, disfrutar de él, vivir cada momento de su vida cortada injustamente, a sentir con todas tus fuerzas esa necesidad de besarle… abrazarle… porque en la desesperación, no estás por los recuerdos de los momentos felices, quieres estar con él, verlo, sentirlo y frente a eso no hay salida. Se te enturbia cualquier espacio para la esperanza. Un padre o una madre jamás tendrían que conocer la muerte de su hijo, debe ser un dolor tan agudo el que se debe sentir que estoy seguro que permanecerá inconsolable siempre. Seguro que cuando te toca padecer algo así debes sentir una sensación extraña, lo analizas, lo tocas y te preguntas si te está pasando de verdad. Buscarás cien mil explicaciones, te harás cien mil preguntas… pero el golpe ha sido tan fuerte que lo único con lo que te encuentras es en como cambia la vida para ti… te sientes distinto, piensas distinto. No existe, creo, manera alguna de describir la magnitud del dolor que debe sentirse tras la muerte de un ser querido y más aún cuando éste es tu hijo, debe ser una de las experiencias más devastadoras que una madre o un padre puede vivir y existen muchas posibilidades que se entre en un estado de profunda tristeza.
Pero hay que luchar, vencer al deterioro físico y moral que envuelve una pérdida tan desgarradora como esta y soportar, aunque sea por su recuerdo, tanto dolor, tanta incertidumbre, tantos deseos de no seguir caminando. Reconozco que el vacío es desgarrador pero hay que caminar y recordarlo siempre, cada hora, cada minuto, cada segundo porque para un padre o una madre, su ausencia estará presente siempre.