
Leo las declaraciones del ministro de fomento José Blanco. He de reconocer que nunca me ha gustado la manera de hablar de esta persona que tuvo la fortuna de elegir el caballo ganador cuando en el congreso socialista de hace unos años Zapatero ganó a José Bono contra todo pronóstico. Desde ese momento José Blanco pasó a primera línea y a José Bono se le tuvo como ministro de defensa durante un tiempo y posteriormente se dedicó a la compra de pisos y a los caballos, (cosa normal que solemos hacer el común de los mortales) antes de ser presidente del Congreso de los Diputados. Como digo, José Blanco, pasó a ejercer de escudero de Zapatero intentando emular en sus formas de hablar a Alfonso Guerra al que no le ha llegado en ningún momento a la suela del zapato. El asunto al que voy es que el ministro de fomento comenta la importancia que tiene el meter la tijera en los gastos estructurales y dejar tal y como está el gasto en la inversión pública puesto que son los que generan la actividad económica y mantienen un mayor número de puestos de trabajo. Me ha sorprendido gratamente que diga esto puesto que es algo en lo que estoy de acuerdo aunque con matices. Cuando el habla de gastos estructurales, viene a referirse a la duplicidad de administraciones, señalando claramente a las Diputaciones Provinciales. Es evidente que una vez que las autonomías han ido teniendo un mayor número de competencias, las Diputaciones Provinciales han ido perdiendo gran parte del peso que jugaron en otro tiempo y de la misma forma, los ayuntamientos han ido creciendo en calidad, de tal forma que muchas de las funciones que hacían las Diputaciones, en la actualidad ya no son necesarias. Estuve trabajando en el Área de Desarrollo de la Diputación de Badajoz y pude comprobar cómo se duplicaban trabajos entre la Junta de Extremadura y la propia Diputación. Cierto es, y en eso disiento de las palabras del ministro, que existen muchas funciones, especialmente de recaudación y de organización en las que las Diputaciones provinciales siguen ocupando un lugar muy importante de apoyo a los ayuntamientos por lo que no veo que tengan que desaparecer, pero si sería importante que toda la corte de políticos y de diputados podría desaparecer y de igual manera, sería importante que se revisaran las funciones que desde este organismo se realiza y que como digo por experiencia personal, en mucho caso son duplicidades que se están realizando desde otras instituciones. Otras medidas que a buen seguro pueden tener efecto beneficioso sobre la maltrecha economía sería la de incluir varios ministerios. De esta manera, ministerios como cultura y ciencia e innovación podrían estar englobados en el de Educación (como en muchas etapas ha ocurrido), el de igualdad podría estar junto a la política social, y de esta manera se liberaba más al de Sanidad, y ni que decir que el de Vivienda, una vez transferidas las competencias, podría directamente desaparecer. Si además de todo esto, se mete mano a la multitud de empresas públicas deficitarias y a las dietas de políticos por pertenecer a consejos de administración de dichas empresas, otro gallo cantará.