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Elisa Martín Crespo
Jueves, 19 marzo 2015

El valor de ser madre

En este mes de marzo en que se celebra por todas partes el Día de la mujer, llega a mis manos un vídeo que da para una buena reflexión. En él  se ve a una mujer en diferentes entrevistas de trabajo y en todos los casos, al entrevistador o entrevistadora le parece interesante su curriculum, pero se interesan por una serie de  años en los que no aparece ninguna experiencia profesional. Ella aclara que fue madre y decidió pasar ese tiempo cuidando  a sus hijos. Esto hace que la rechacen una y otra vez porque está fuera del mercado laboral.  Ante estos resultados, Ella va puliendo su discurso y cuando vuelven a preguntarle dice: “me dediqué a un proyecto personal”  o “No le puedo decir en qué compañía estuve”. Pero no resulta. Se ve que es una persona lista, que trata de buscar soluciones. De las que tienen claro que si haces las cosas de la misma forma, obtendrás los mismos resultados. Podía haber seguido defendiendo el mismo curriculum una y otra vez y, seguramente, la habrían rechazado eternamente. Pero sigue dándole vueltas al asunto.


Sigue la historia y ella está dándole vueltas al asunto en la mesa de una terraza, en la calle, cuando ve un poco más allá a una madre sentada en un poyete, con un niño pequeño delante de ella  en una sillita. Al mismo tiempo que le da de comer a su hijo con una cuchara, atiende al teléfono y toma apuntes en una libreta. A nuestra protagonista se le enciende la bombilla y rehace todo su planteamiento.


En la siguiente escena vuelve a las entrevistas de trabajo. El entrevistador le está comentando que su empresa necesita exactamente su perfil, una persona que tenga las cualidades que ella ha señalado: alguien con dotes de organización, que sepa tomar la iniciativa cuando las circunstancias lo requieren, que desprenda energía positiva, que sepa motivar a los compañeros, con habilidades comunicativas, alguien que tenga capacidad de gestión y no tenga miedo a asumir riesgos, una persona polivalente y con inteligencia emocional. Le hace una última pregunta: “¿En qué empresa dice que desarrolló todo esto?”. El mensaje del vídeo está claro. ¿Hay alguien más polivalente que una madre?. Estoy totalmente de acuerdo con ese razonamiento y desde aquí reivindico que se reconozca el talento de tantas y tantas mujeres que aún dudan de su valía. Son oro puro.


A mi compañera María Vázquez, que va a hacer todo un Máster de la vida

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