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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 16:24
Lunes, 2 junio 2014

Antonio De la Osa Bertrán, aeromodelista

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De la Osa es una persona inquieta y activa que aprovecha cada época de su vida para aprender
cosas nuevas y para practicar deportes y aventuras que le enriquezcan. Huérfano de padre
desde los 8 años, su madre, desde Mérida, consiguió dotar a sus hijos de la mejor formación.
De jugador en el Imperio CP a balonmano o martillo. Proserpina y Don Juan, el médico, le
introducen en la navegación a vela. También practica piragüismo o windsurf. Fundador de la
Escuela de Aeromodelismo a Instructor de la Subsecretaría de Aviación Civil o Motorista de
Embolo y Reacción. Su destino como militar de carrera, la Escuela de Reactores (Talavera). Pero
esto solo son unas pinceladas, a continuación más...

Antonio de la Osa nació en Mérida en la céntrica y comercial calle de Santa Eulalia, 30 ynació en su propia casa, cosa habitual en su época. Hijo de Alfonso y de María.


Háblenos de su familia...

De mi padre ,Alfonso,(1916) es poco lo que puedo decir porque murió a los 46 años. Yo, sólo tenía ocho años. Nació en Almendralejo. Lo que sé de él, en parte, me lo ha contado la familia y, otro poco, que he podido adivinar a través de releer su “diario de guerra”, manuscrito a pluma y tintero, muy documentado con fotografías y recortes de prensa. Desde mi punto de vista, era una persona un tanto adelantado a su época. En Mérida, formó parte de una tuna o rondalla que, además de para rondar, parece que utilizaban para encubrir los carnavales.

Mi madre, María (1918),nació en Riudoms (Tarragona), paisana y parienta de Gaudí. Prima de Carme Gaudí Bertrán. Conoció a mi padre cuando éste estuvo destinado en la Comandancia de Tarragona. Catalana, emigrante en Extremadura, se encontró con una difícil situación. Joven, viuda y con tres hijos. La mayor con diez años y la pequeña con cinco. Y, como único recurso, la vivienda familiar que, entonces, estaba en Legión X. Su fuerza, resolución y una formación cultural y humana destacadas la llevaron a instalar en nuestro domicilio una “casa de huéspedes”. Bendita idea.


¿Sus primeros colegios?

En cuanto a mí, después de haber estado en los colegios de las Josefinas y Salesianos, me encontré en las “nacionales” y, con la tremenda fortuna de ser alumno de D. Jesús Delgado Valhondo. Este “maestro” me hizo ver, con gran cariño, que dadas mis circunstancias, tenía que esforzarme más que los demás. Mis hermanas continuaron en las Escolapias.


¿ Cuál fue su formación profesional?

Finalizada la etapa del colegio, en mi casa (tres mujeres y un servidor) pensaron que lo mejor sería que “el niño aprendiera un oficio”. Para entonces, ya había aprendido algunos. Fui ayudante en una ebanistería famosa (lijé las patas talladas de 200 sillas), pintor de brocha gorda y

fina(zócalos pintados con polvos y aceite de linaza) y, sobre todo, cristalero (junto a otro experto acristalamos un barrio nuevo de Mérida). ¡Que importantes fueron los “duros” con los que me gratificaban!

Pero el deseo de mi madre era otro y me matricularon en la Escuela de Maestría Industrial. Después de unos años acabé siendo Maestro Industrial de la Rama del Metal (Tornero –fresador). Un buen oficio.


¿Cómo transcurría su vida?

Durante esos años de estudiante, frecuentaba a diario la OJE y, de vez en cuando, a las reuniones de la JOC (juventud obrera católica). Conocí a personas que resultaron ser muy importantes para mí ,como D. José Montero y Carlos Suárez que me formaron como adolescente, y a los sacerdotes D. Antonio Paniagua y D. Mateo Blanco, que fueron mis orientadores. 

Tiempos difíciles. ¡Que rica la mortadela del matadero. ¡Pasada por pan y huevo y a la sartén con aceite de girasol. El de oliva era malo para la salud, decían. 


Y el deporte, ¿le gustaba?

 En lo deportivo fui afortunado y me fichó el IMPERIO CP (mi equipo) .Y, como gran futbolista, en la temporada 68-69 nos clasificamos para jugar en Sabadell las finales del Campeonato de España de Fútbol Infantil. Tremendo. Nos eliminó el Madrid.

En la temporada siguiente, ya de juvenil, fuimos campeones de Extremadura tras ganarle al Badajoz de los hermanos Bermejo, Lavado, Rivera,... y nos clasificamos para las finales del Campeonato Nacional de Juveniles. Nuevamente nos eliminó el Madrid. Me hice del Barcelona (es broma). Recuerdo, de manera especial, el partido de la Ciudad Deportiva madridista, con Bernabéu en el palco. 

Por otro lado y siempre que podía compatibilizarlo con el fútbol, jugaba a balonmano con el Estudiantes- OJE, con el cual llegamos a disputar la fase de ascenso a división nacional. Alguna vez, vine a jugar a Montijo (creo que al instituto)contra un equipo en el que estaban mi gran amigo Cayetano Polo, los Colino, de las Heras, Álvarez,... 

Como estaba de moda el atletismo, hice un curso en el Vallehermoso OJE de Madrid y empecé a lanzar el martillo. Logré ser campeón provincial escolar. 

Rondando por PROSERPINA conocí a D. Juan González (médico emeritense) y navegante a vela. Me enseñó esas artes y acabé de proel en el Campeonato de España de Vela en Vigo. En este deporte a nivel extremeño también coincidí con los

Colino. 


¿Otras aficiones juveniles?

En la OJE, aprendí a tocar la corneta y procesionaba con su banda en la Semana Santa Emeritense. Tengo que mencionar los innumerables campamentos en Chipiona. En muchos de ellos compartí época con montijanos que tengo entre mis amigos. Lo mismo ocurrió en otros nacionales como, Covaleda, Boñar, Ramales, Monflorite u Ocaña. 


¿Pero decide ser militar de carrera?

 Aunque, desde siempre me gustaron los aviones, creo que el motivo fue ver un futuro claro y cercano. No ocasionaba gastos en casa y, en cierto modo, tendría independencia económica. Mi madre me había hablado alguna vez de la Base de Reus, pero no sé muy bien porqué. Y, cómo no, me hacía ilusión lo del uniforme. 

El aeromodelismo seguía ahí, en el 75 me otorgan el título de Instructor de Aeromodelismo de la Subsecretaría de Aviación Civil y continué dirigiendo la escuela de Mérida. 

Mis hermanas se dedicaron a la enseñanza y con motivo de sus destinos, cambiaron el domicilio

familiar a Don Benito. Allí montamos otra Escuela de Aeromodelismo en la Casa de la Juventud  y gustosamente la dirigí hasta el 82.


¿Cuál fue su primer destino como militar?

Tras un periodo formativo intenso, difícil y duro, en el 77 ingresé en el Cuerpo de Especialistas del Aire y vine destinado a la Escuela de Reactores (Talavera).


¿Cómo recala en Montijo?

Este destino propició que conociera a mi mujer y que acabara viviendo en Montijo. Después de unos años sabáticos y, un poco saturado de tecnologías, decido hacer el acceso a la Universidad para mayores de 25, en Humanidades. Al curso siguiente me matriculé de Psicología (entonces dependía de la Facultad de Filosofía y Letras) en la UNED de Mérida, mi pueblo. Y, además, coincidía con mi novia, que estudiaba Física. En el 83 decidimos casarnos y fuimos a vivir a la Colonia Militar.


¿En qué consistía su trabajo?

Mi principal misión en el ejército ha sido el mantenimiento de aeronaves, principalmente de aviones de caza. Pero, durante unos años, realicé mantenimiento general (maquinaria auxiliar, sistemas de calefacción y refrigeración, equipos de hostelería, depuración de aguas potables y

residuales y mantenimiento de edificios). Estas tareas las realizábamos con personal civil especializado, de los que aprendí otras tecnologías y, sobre todo, otro ámbito laboral. 

Fueron buenos años. Veníamos a Montijo con frecuencia, teníamos muy buenos amigos. Con algunos de ellos compartíamos vacaciones. En el 86 nació mi hija, y le dediqué todo el tiempo posible. Aparqué los libros e, incluso, el aeromodelismo. Los sábados jugaba la liga de fútbol sala de funcionarios en Badajoz. 


¿Seguía destinado en Talavera?

Por causa de algún ascenso, quedé “disponible” pero pude coger una vacante en el Ala 23 de Instrucción de Caza y Ataque y seguí en Talavera. Así, llegamos al 88, mi mujer tenía que ocupar su plaza en el Colegio de Torremayor y decidimos venir a vivir a Montijo. Mi hija empezó a ir al “cole”. Primero al Santo Tomás y después al Colegio público de Torremayor, continuó en el IES Extremadura, USAL Y UAL.

En lo profesional, me examiné para obtener el Certificado de Aptitud de Motorista de Embolo y Reacción. Era el paso previo para ser Mecánico de a Bordo en una compañía aérea civil, paso que no di, tenía otras razones que atender y el tipo de vida que me esperaba no acababa de gustarme.


¿Qué ha supuesto para su vida el Ejército?

El Ejército me brindó la oportunidad de unir lo profesional y el hobby. Y, durante diez años, asistí al Campamento de Actividades Aeronáuticas que se celebraba en Burgos. 

Aunque mi misión principal era el mantenimiento de las aeronaves participantes, siempre que podía volaba en velero. Para mi, esta es la forma de vuelo más apasionante. Tú y la naturaleza, a veces, más fuerte y violenta de lo que pueda parecer desde el suelo. Esto engancha. 

En esa época me concedieron mi primera licencia de Mantenimiento de Aeronaves de Aviación Civil. Años después,

conseguí la Licencia Europea, dependiente de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. 


¿Otros deportes?

Por culpa de un compañero asturiano, comencé a practicar piragüismo y puedo decir que conozco perfectamente el Guadiana en el tramo desde Lobón hasta la zona del badén de Talavera. Por razones del transporte vendí mi K-1 y adquirí un equipo  de windsurf. Para empezar compré el libro “WINSURFING EN SIETE DIAS”, ¡mentira!, me resultó difícil su aprendizaje. Pero, desde entonces, lo practico siempre que puedo.


Y en la década de los noventa¿a qué se dedica?

En el 91 volví a los libros de texto. No pude dejar pasar la oferta de la Escuela de Idiomas de Montijo. Después de cinco cursos alcancé la titulación del Ciclo Superior en Inglés. No es necesario comentar su utilidad indiscutible. 

En esos tiempos, Montijo me da la oportunidad de reencontrarme con el flamenco. La peña “El Garbancero” tenía un aula de guitarra flamenca. El profesor era mi viejo amigo Miguel Vargas(nos conocíamos de la época juvenil en Mérida). Durante años recibí sus clases, normalmente, en los salones de la ONCE. Junto a otros alumnos-aficionados,  creamos una peña dedica a Miguel para continuar con el aula, además de otras actividades. Posteriormente ,el profesor fue,Basilio Torremocha y, después de una gimcana de lugares, acabamos dando las clases en la Estación de Autobuses.

El flamenco me ha interesado siempre como tema de estudio y, a través del toque de sus numerosos palos, he ido conociendo un poco de esta música, singular, tan nuestra y que tan poca atención recibe, a pesar de ser bien de interés cultural. 

Sólo el Área de Cultura de la Diputación, con sus publicaciones, charlas y actuaciones, realiza una labor, sin la cual, dudo que el flamenco extremeño sobreviviera.


También ha sido Zagal...

Sí, siguiendo con el tema musical, hay que mencionar mi paso  por “Los Zagales”. Posiblemente, el trabajo menos rentable que puede hacerse. Todo el año con letras y músicas para usarlas unos días muy concretos. Pero, eso sí, reírte y pasarlo bien, como en una murga, no hay. Qué buenos amigos hice! Y que gran recuerdo de las actuaciones en el López de Ayala en el concurso de murgas de Badajoz.


¿Cuándo comienza en el Aeromodelismo?

En el 70 me concedieron el título de Aeromodelista del Ministerio del Aire y, junto a otros tres amigos, creamos la Escuela de Aeromodelismo de la Delegación de la Juventud, que dirigí muchos años.

En el verano del 71, hice el curso de Piloto de Vuelo sin Motor en Monflorite (Huesca).Era uno de los cursos de OJE y fui becado por la Delegación. Mi primera experiencia aérea. A la vuelta me entrevistaron en el diario HOY.

Y llegó 1972... se presentaba una encrucijada vital. Tenía que elegir entre, aprovechar una beca-salario para Peritaje Industrial, incorporarme al mundo laboral o ingresar en la Escuela de Especialistas del Aire, plaza que obtuve en dura oposición.


El Club de Aeromodelismo de Montijo, denos datos para conocerlo mejor...

En estas fechas, contacté con aeromodelistas locales y comenzó la búsqueda de un campo de vuelo, donde ubicar el futuro club. En el 90 formalizamos la creación del Club Aeromodelismo Montijo, siendo su primer presidente D. Fermín Naharro. Unos diez años antes, los 80, comenzaron en Montijo los Festivales de Aeromodelismo “Vegas Bajas”, que se celebraban por la Feria y con participación local y de otros clubes, como el Poncio Piloto de Mérida, incluso, alguno de Madrid. Tenían lugar en las eras. Aún conservo las placas conmemorativas de estos eventos.

El año que viene celebraremos el 25 aniversario del club. Son muchos años, hemos enseñado a volar a mucha gente, organizado infinidad de eventos (concentraciones, campeonatos locales y de Extremadura o charlas) y paseado el escudo de Montijo, sobre fondo amarillo, por Extremadura y, en ocasiones, por otras comunidades. Tenemos pilotos de todos los niveles, campeones de Extremadura y, alguno, de España.


¿Cómo calificaría la labor que realizan?

Creo que realizamos una labor gratificante como divulgadores de un deporte que entraña unas cualidades muy completas, con capacidades pedagógicas muy interesantes. Sólo nos queda alcanzar la organización de un Campeonato de España. Resaltar que, este año se celebra

el XXV Aniversario de la Federación Aérea Extremeña(FAEX). Curiosamente, su acta constitucional se firmo en la Notaría de Montijo y su primer presidente, D. José Moreno.

Como vicepresidente de la FAEX estoy en la comisión organizadora del evento que tendrá lugar en Octubre en el Aeroclub de Mérida.


¿Cómo fue el comienzo del aeromodelismo en Montijo?

En cuanto al aeromodelismo, una vez formalizado el club, comenzamos a preparar las instalaciones en “Las Cabezas” (cedidas por el Ayuntamiento) e, incluso, una sede bajo el mercado. Recuerdo los debates en vuestra radio, hoy esRadio, en cuanto a la utilización de la finca, junto a cazadores y miembros de ADENEX. Aunque un aeromodelo pueda parecer un juguete, no debemos olvidar que una maqueta es el primer paso del proceso constructivo de un avión real. Recientemente he dado una charla en el Real Aeroclub de Badajoz tocando este

tema. “El modelismo y la Aviación Real”. En la sede impartimos un curso de iniciación. Los medios muy escasos. Hoy es mucho más asequible adquirir un equipo para iniciarse y no difiere del coste de uno de pesca o ciclismo.


¿Alguna vez le han dicho que son como los niños chicos jugando con un avión?

A veces, se nos puede ver a los aeromodelistas como niños jugando con un avioncito. Tienen razón. Un día copié de la cabina de un super-avión americano, esta leyenda: “The only difference between men and boys is the Price of their toys”.


¿Qué modalidad de aeromodelismo le gusta más?

De las muchas modalidades del aeromodelismo, las maquetas son mi debilidad. Su proceso es largo y minucioso. 

Empieza con la elección del avión real a reproducir. Reportaje fotográfico lo más amplio posible, recogiendo los más pequeños detalles. Conseguir un dibujo a tres vistas y la documentación técnica del prototipo. Decidir la escala exacta de la maqueta y confeccionar un plano detallado.  Para su construcción emplearemos materiales ligeros (madera de balsa, chapados certificados, carbono, aleaciones de aluminio,...)

Tema importante, es la motorización(potencia y sonido adecuados).

Con todo esto montaremos la célula y sobre ella el recubrimiento, que debe soportar la simulación del panelado y remachado. Instalamos el equipo de control y procedemos con las pruebas de peso, centrado y balanceo.

Terminamos con el pintado, rotulado y marcado. Ahora, a temblar ante la inminente prueba en vuelo.

Pero hay un aeromodelismo mucho más asequible, bien un “ready to fly” ó un kit que en pocas horas podremos volar. Lo ideal es integrarse en un club, donde siempre, habrá algún profe dispuesto a que tus inicios sean exitosos.


¿Dónde se encuentra el campo de vuelo?

Cada Domingo nos pueden encontrar en la pista de “Las Cabezas”

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