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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 18:54
Jueves, 2 enero 2014

Eugenio García Fernández, Sereno

Antes de ser sereno fue trabajador del campo y de la construcción, como peón de albañil. Su gran sueño es conocer Asturias, esa región a la que emigró de joven, junto a su padre, para poder trabajar .
Ha pasado como vigilante nocturno, treinta años y tres meses, desde que, allá por el año 1983, fue al ayuntamiento a procurar el trabajo de sereno, vacante para el que tuvo que recoger, previamente, las firmas de los comerciantes montijanos. La radio y el walkie talkie han sido sus acompañantes nocturna durante este tiempo.

Antecedentes. 

Soy hijo de Catalina, ama de casa, y de Antonio, trabajador de la construcción. Mi madre, ya fallecida, y mi padre eran naturales de Fuente del Maestre. Mis abuelos vinieron atraídos por el trabajo que daban las obras del Plan Badajoz que se estaba haciendo en las Vegas Bajas cuando contaba, apenas, unos cinco años. Somos ocho hermanos: cinco hembras y tres varones. Yo soy el tercero de los hermanos y tengo la suerte de que todos vivimos en esta zona.

Me casé con Josefa, natural de Montijo, con quien tengo cinco hijos: José Antonio, Joaqui, Loren, Eugenio y Jorge Luis y, de momento, tengo cuatro nietos. Todos están viviendo en Extremadura.


Su paso por la escuela ¿Cómo fue?

Muy poco, por desgracia. Cuando tenía edad para poder andar ya te mandaban a trabajar al campo. Fui a la escuela de Don Fausto, que estaba arriba, en los altos de Joyería Vda. de Domingo Pérez. Pero, no creas, sólo hasta los 8 años. Así que aprendí poco más que a, escasamente, leer, aunque después he ido aprendiendo, poco a poco.


¿Qué recuerda de ella?

Pues los pupitres de madera y que éramos solo niños los que estábamos en la clase. Recuerdo que, a media mañana, nos daban un vaso de leche en polvo para el almuerzo. Aquel famoso vaso de  leche en polvo que se repartía por todas las escuelas y que se disolvía en un vaso de agua. No iba acompañado ni de pan ni de nada más.


¿De sus compañeros y maestros qué recuerda?

Poco, porque solo estuve hasta los 8 años y no me llegan los recuerdos. Juegos infantiles y pandillas no eran propio, sólo trabajo y trabajo.


¿Cuándo siguió estudiando?

Mucho después, cuando ya tenía diecisiete o dieciocho años estuve estudiando. Me saqué los estudios primarios estudiando por la noche. Íbamos a la escuela Virgen de Barbaño, tampoco tengo recuerdos especiales de esa época porque ha pasado ya mucho tiempo


¿Cómo vivió su infancia?

Sólo, trabajo y trabajo. A primeras horas de la mañana, íbamos hasta los campos, lloviera o no lloviera, con tormenta o con sol. Era un trabajo muy duro.


¿Cuáles fueron sus primeros trabajos?

Primero nos llevaban a coger algodón y, luego, cuando solo tenía ocho años me pusieron a cuidar ovejas en la huerta de Don José Palomino, titular de la farmacia que estaba en la Plaza del Rey. La huerta estaba cerca del pueblo y dormía en casa todas las noches. Allí estuve diez años, hasta los dieciocho años.


¿Cuándo sale del pueblo?

La primera vez que salí del pueblo fue con mi padre porque nos fuimos a trabajar a Asturias. Nos contrataron para trabajar en una de las empresas más importantes de Europa, Ensidesa, haciendo naves. Yo me vine al poco tiempo  pero mi padre se quedó allí.


¿Cómo se encontraban allí?

En unas condiciones poco cómodas. Vivíamos en un barracón mal comidos y acompañados de moros y de gente venida de todas partes. Por la noche se formaban peleas y las comidas eran para todos, con más agua que otra cosa, recuerdo los guisos de garbanzos donde costaba trabajo encontrar alguno para llevarse a la boca.



¿No estaba bien en Asturias?

No daba tiempo ni a conocerla. Nos llevaban en autobús al trabajo desde el barracón. Salíamos a trabajar de noche y llegábamos también de noche, tras diez horas de trabajo duro. Y el sábado al mediodía, cuando salías del trabajo, el tiempo libre que quedaba era para poder lavar la ropa.

Así que no llegué a conocer Asturias, un poco sí, Avilés y nada más . Ahora sí que me gustaría conocerla porque es preciosa.


¿La recuerda toda la vida?

Recuerdo el Puerto de Pajares cuando llegamos de ”madrugá” y como estaba nevando tuvieron que ponerle cadenas al autobús y nosotros, con unos zapatitos que no valían para la nieve, dábamos unos patinazos grandísimos por allí. 


¿Cómo fue su experiencia?

Dura, hay que tener en cuenta que eran diez horas de trabajo, pero ese paisaje y esa experiencia es imborrable e impresionante.


¿Qué le aportó?

Pues una experiencia que me enseñó la necesidad de valerme por mi mismo.


¿Por qué se vino pronto?

Me vine para marcarme para hacer la mili, el servicio militar, obligatorio en mi época. Además allí no se podía estar, aquí había trabajo en el campo y no me merecía la pena estar por ahí.


¿Qué le supuso hacer el servicio militar?

Lo hice en Badajoz y  a mí se sirvió hacerlo. Para mí supuso ser el primer año de vacaciones que cogía en mi vida. Recuerdo que nos pagaban 35 ptas. al mes, bueno, cuando cobrabas la paga entera, porque si rompíamos algo los soldados, como un espejo del cuarto de baño o un barril, te lo descontaban. Para mi y para muchos, cobrar esas pesetas significaba ser “millonarios por un día” porque en aquella fecha la paga te daba para mucho, pues hay que tener en cuenta que una copa de vino podía costar unas 2 pesetas, y gastos para otros caprichos no había, qué dices.


¿Qué opina de que ya no haya servicio militar?

Dos de mis hijos sí han hecho la mili y otros se han librado de ella. A mí me gustó hacerla pero cada época es diferente y no se puede comparar.


¿Cómo surge el trabajo de sereno?

Por mi cuñado me enteré que esta plaza estaba vacante y me fui a hablar con el alcalde, Molano, y me dijo que, si me hacía de firmas que me cotizasen para yo poder defenderme, que los presentase en el ayuntamiento. Las conseguí, las presenté y me acreditaron para poder hacer el trabajo ese.


¿Por qué decide aceptarlo?

Porque ya estaba apurando “el desempleo” por aquellos años y necesitaba encontrar un trabajo, era el año 1983.


¿Cómo fue el trabajo?

Me costó trabajo “tirar p´alante” y lograr que los comerciantes me firmaran porque algunos estaban un poco quemados con algunas experiencias anteriores, pero las conseguí. Empecé a trabajar y cuando los empresarios se iban dando cuenta de mi labor, me empezaron a llamar para apuntarse y colaborar conmigo.


¿Qué rutas tenía marcadas?

La zona céntrica de Montijo. Mi trabajo me lo han requerido en zonas más alejadas pero no era posible por no poder atenderlo y prefería no cogerlos.


¿Es un trabajo autónomo?

Sí, comencé como autónomo pagando mis cuotas a la seguridad social.


¿Existía este trabajo antes en Montijo?

Sí, ese trabajo lo conocí desde siempre, iba pasando de unos a otros.


¿En qué consiste este trabajo?

El trabajo comienza sobre las diez y media de la noche hasta las seis de la mañana o hasta que amanezca. Consiste en dar vueltas y vueltas por la ruta que tenía fijada y según los comerciantes que se tiene.

He cogido abierto muchas veces las puertas de los  comercios porque se los quedaban abiertos, se les olvidaban cerrar las puertas. Cuántas veces no he avisado a Garsa, a El Pipo, a La Valenciana, a Viera o a la Farmacia. Todos ellos lo podrán contar mejor que yo y recordar.


La figura del sereno ¿cómo la ve?

No soy yo el más indicado para decirla. La Policía Local y la Guardia Civil son quienes pueden juzgarla con conocimiento de causa y los empresarios.


¿Qué vinculación ha tenido con las fuerzas de seguridad?

A la mínima que veía alguna cosa, avisaba a la Policía Local, que solo tardaban unos minutos en llegar donde yo estaba. Esto me daba mucha seguridad. Era el todo.


¿Cómo se ponía en contacto con ellos?

Con el walkie-talkie. Mi primer walkie-talkie tuve que cómpralo yo mediante una rifa que hice, me costó 60.000 pesetas. Era el mejor arma que llevaba porque estaba siempre en contacto con ella con la policía. 


¿Cómo era su labor?

En invierno, duro no, durísimo pero si hace frío vas bien abrigado, no es como en verano que hay otra alegría porque hay mucha gente por ahí. Pero la costumbre de los años hace mucho.


¿Se ha sentido solo durante la noche?

Sí, me he sentido solo aunque me gustaba mi trabajo. Por la noche iba escuchando mi radio con los auriculares y siempre me entretenía y de paso me mantenía bien informado.


Si se lo volvieran a proponer, ¿volvería a aceptarlo?

Lo tendría que pensar muy bien pensado. Como está hoy la vida, no se lo recomiendo a nadie. Es un trabajo que como se hace de noche, es como que, no lo ven. He sido responsable de mi trabajo y no me escaqueaba, pero no está pagado ni reconocido el esfuerzo que se hace noche tras noche.


¿Qué le ha reportado?

Conseguir un trabajo durante más de treinta años  y me ha reportado amigos pero también enemigos, los de lo ajeno, y satisfacción. Por suerte, lo digo, porque le hemos salvado la vida a alguno y te vas contento a casa porque sabes que has hecho algo bueno por los demás.


¿A quién ha ayudado a salvar, por ejemplo?

Una noche sobre la una de la madrugada, por la calle Arriba, he escuchado alaridos de una persona. Por el sonido he llegado hasta una puerta y observé que detrás del umbral había alguien tumbado. Estaba caído detrás de la puerta de cristal y no se podía abrir. Llamé a la policía y cuando abrimos vimos a una mujer de 90 años que se quedaba sola en casa, la llevaron en ambulancia hasta el hospital de Badajoz y vivió varios años más. Fue una experiencia gratificante, de las que he tenido varias, y son las que hacen que te guste tu trabajo.


¿Se ha encontrado a gente conocida?

A alguno he cogido robando y cuando he ido a juicio su abogado me preguntó si realmente lo conocía


¿Se ha sentido amenazado?

Sí, y alguno me ha amenazado con pegarme 5 tiros pero afortunadamente quedó en eso, en amenazas.


¿Ha tenido que asistir a muchos juicios?

Si, a muchos, en calidad de testigo directo y por obligación tenía que ir a declarar en mis horas libres.


¿Ha cogido dentro a algún ladrón?

He llegado a ver, varias veces, a los ladrones dentro de los locales. En El Hiper, dos veces. Se detuvieron a 3 individuos que estaban robando. En el bar de El Molino o en el Casino, son los más destacados y los que más recuerdo.


Algún caso interesante que contarnos...

Una noche durante mi recorrido me di cuenta de que había gente dentro del Casino, el Círculo de Artesanos, en la plaza de España. Llamo a la policía y, para poder rodear el edificio y por más seguridad, también a la Guardia Civil. Para abrir la puerta se llamó al conserje y se hizo un registro, pero no se vio a nadie. Cuando ya se retiraban todos, un policía y yo nos asomamos por la ventana del patio de luz y vimos escondidos a dos individuos en el tejado de la cocina y así se les pudo detener.


Ha pertenecido también a Protección Civil. Cuéntenos...

Sí, hace muchos años, al principio, cuando se formó y estaba Francisco Soltero de presidente. Pero me cansé y lo dejé porque nos obligaban, a veces, a hacer cursillos durante el día y yo tenía que descansar.


¿Su equipo de futbol?

Soy del Betis “ manque pierda”. Me aficionó un camionero de Sevilla estando un día cargando tomates de verdeo en una finca . Tenía mucha prisa y nos pidió que cargásemos rápido el camión porque jugaba el Betis y quería verlo. Cuando llegó otro día le dije, Viva el Betis, y como había ganado el partido que pudo ir a ver con nuestra ayuda, nos dijo que, en agradecimiento, nos invitaba a comer un jamón a “El Cairo”,  y así fue como cogí la afición. Estoy hablando de hace más de cuarenta años de eso.


¿Es de algún partido político?

Nada, el equipo mío es el vestir.


¿Su mujer cómo llevaba su trabajo?

Fatal, se quejaba mucho, pero yo le decía que “ dónde va ya uno, si no hay trabajo para los jóvenes como va a haber para mí”.


Se ha jubilado ¿cuándo?

En el 2013, después de llevar de vigilante nocturno treinta años y tres meses porque empecé el 1 de julio de 1983. Parece mentira, llegas a casa y te vas haciendo a la idea. Ahora ya voy cogiendo el sueño, pero me ha costado.


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