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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 16:24
Lunes, 16 junio 2014

Antonio Ortiz Cantero, pintor autodidacta

Antonio Ortiz es pintor por naturaleza. Las pinceladas sobre lienzo, pared o papel cobran vida con esa facilidad innata propia de los artistas. Con sólo tres meses de edad llega a Madrid donde se desarrolla la mayor parte de su infancia y juventud aunque nunca pierde su esencia cordobesa. Hijo de una época difícil recorre parte de Andalucía, de la costa levantina y “del extranjero”. Su vocación bohemia le hacen recorrer mundo en busca de un trabajo ligado preferentemente a la pintura y a la cerámica.
Pintor autodidacta, se encuentra cómodo con la técnica del retrato.
Altamente desprendido en lo material, es un gran sentimental apasionado de sus nietos.

¿Dónde pasa su infancia?

En Madrid, aunque nací en Lucena, Córdoba, de donde procedían mis padres, Antonio y Rosario. Somos catorce hermanos vivos pero fuimos veinte en total, ¡cosas de la época!. 

Cuando sólo tenía tres meses mis padres se trasladan por motivos laborales  a Madrid donde vivo con ellos pero después de seis años me voy a Lucena con mis abuelos paternos.


¿Cómo fue su infancia?

Como la de cualquier niño de la época.


¿Qué recuerdos destacaría?

Destacaría los amigos que tenía en Lucena porque éramos como los tres mosqueteros: “uno para todos y todos para uno”, ya que compartíamos todo desde las chuches, la comida, los libros, todo.


¿Qué profesiones ha tenido?

Siempre relacionada con la pintura en general. Desde la decorativa hasta la artística: casas, rótulos, luminosos, cuadros, murales...


¿Cómo las ha aprendido?

Aprendí primero en Lucena. A los ocho años dejé los estudios y empecé con un maestro, que llegó a este pueblo, llamado Benito Cruz Cantero, para hacer los carteles de las películas. Mi abuelo no quería que dejara la escuela pero le prometí estudiar por las noches y este fue el principio de mi profesión. Me acuerdo que ganaba 1 peseta al día y en verano hacía de acomodador en el cine por cincuenta céntimos. Todo era poco para ayudar en casa.


¿Cuándo vuelve a Madrid?

A los once años vuelvo a Madrid y continúo la profesión de pintor siendo mi adolescencia en la capital bastante divertida.Entre amigos, chavalas y bailes pasábamos el tiempo que nos quedaba libre, ya que a las diez había que estar en casa y si no te castigaban a irte a la cama sin cenar.


¿Cuándo se casa?

Con diecinueve años me caso con una extremeña procedente de Bienvenida llamada Ignacia Aguza que estaba siempre con la cosa de que viniéramos a Montijo para ver a su familia que trabajaba aquí. Hicimos una visita y no me disgustó el pueblo.


Trabaja en distintos lugares ¿cuáles?

Trabajo en distintos sitios de España y también en el extranjero, en  países como Suiza, Francia, Alemania e Italia. Además de Lucena estuve en Santaella, La Rambla, Montalbán y en Córdoba capital. También en Málaga, Sevilla, Almería, Madrid Benidorm, Valencia y en la provincia de Alicante y Villajoyosa.


¿Cuándo llega a Montijo? ¿Por qué vienen aquí?

En Santaella tenía una fábrica de cerámica a medias con un socio llamado Francisco Fernández Gómez y, en una de las rutas comerciales, vino a ofrecer los productos de cerámica a Montijo y le encantó este sitio. Acordamos poner una exposición de cuadros y cerámica durante la feria y fiestas patronales de Septiembre y se concertó montarla en los bajos de la ya desaparecida Plaza de Abastos en el local de la OJE, donde hoy está el Teatro Municipal.

Al año siguiente puse otra exposición y decidí afincarme en Montijo. En el año 1972 (creo que no, 75) puse una tienda en la calle Mártires de mis trabajos Empecé a pintar cuadros y tenía a comerciales que me los vendían por los pueblos en tiendas y mercadillos. Entre ellos, recuerdo que estaba Jacinto Álvarez, de Cafetería Álvarez en la actualidad. También recuerdo a Pepe Flecha y a Kini, de el Bar El Quijote, que era casi un niño. Buenos recuerdos los de aquel tiempo, de aquellos primeros años en Montijo


¿Cómo transcurre su vida en Montijo?

Mi vida transcurre entre rótulos, casas, luminosos y algún que otro mural y cuadros. Pasando el tiempo me trasladé a la de los Pérez en el Atrio. Allí cometí mi primera equivocación en Montijo porque el alquiler era bastante elevado para las ventas tan pequeñas.


¿Qué hace entonces?

Un día me visitó el maestro Manuel Galván de Valdelacalzada y me propuso que fuera a su pueblo para exponer mis cuadros y mis trabajos de cerámica.

Aquí comienza una nueva etapa de mi vida profesional.

Puse un taller de pintura de coches que resultó todo un éxito. Le trabajaba a Autos Vega de Talavera y a los célebres Chinos de Mérida y Villanueva. En Valdelacalzada tuve una gran acogida y todo el pueblo fue amable y bueno conmigo. Tuve algunos clientes de los que estaba yo más pendiente que ellos mismo de que les pagaran la leche, para que  después vinieran pagarme las reparaciones de pintura. 

Tanto era así que el del banco me decía que yo tenía más vacas que algunos vecinos, porque de vez en cuando yo le preguntaba que cuándo iban a pagar la leche.


También trabaja en Mérida...

A finales de los ochenta estuve trabajando en Mérida, en una agencia de publicidad llamada Publicidad Abarka.

Allí permanecí durante cuatro años cuando estaban Pedro Acedo y Ambrosio del Rosario. Fue otra etapa buena de mi vida porque trabajaba en lo que a mi me gusta, que son los rótulos luminosos y en general todo lo que allí se hacía.


¿Y vuelta a Montijo?

Cuando me vine de Mérida vuelvo a Montijo y formalizo una sociedad con Andrés Coria para montar un taller de Luminosos, Luxmont. Estábamos en un principio tres personas trabajando, Andrés, Pedro Gargantilla y yo. Con el tiempo tuvimos que meter a dos obreros más y a los seis meses ampliamos la sociedad y nos trasladamos a una nave junto al antiguo Taller de los hermanos Pajuelo.

En esta nave ampliamos la plantilla hasta en doce trabajadores. Teníamos una buena cartera de clientes desde VAMEX de Badajoz hasta Caja Rural de Extremadura a nivel regional. Teníamos mucho trabajo, yo me tiraba hasta la madrugada preparando el trabajo del día siguiente. Iba bastante bien hasta que ampliamos la sociedad con entrada de dos nuevos socios. Uno de estos nuevos socios propuso montar una oficina con una buena dotación de instalaciones y bien amueblada. También, que se contratara a una secretaria y se concertara los servicios con una asesoría, con lo que los gastos aumentaron en gran cuantía.


¿Cómo fue?

Desde la nueva gestoría nos aconsejan que pasáramos a fijos a todos los trabajadores para acogernos a la subvención existente en ese momento de un millón y medio por cada trabajador y así, con esa cantidad, tener para sufragar las cuotas de la Seguridad Social de cada trabajador durante tres años, y así lo hicimos siguiendo el consejo. Pasado un tiempo me intereso por el tema y le pregunto cómo iba la subvención y cuál fue mi sorpresa cuando me comunicó que ya no daban dinero ni ayudas para esos contratos. Así que nos encontramos con una plantilla con trabajadores fijos o indefinidos y sin recursos económicos para pagarlos ya que alguno “se echó a la bartola” al verse fijo y comenzó la decadencia de la empresa.

Con el tiempo hice indagaciones y me informaron que nunca se habían suprimidos las ayudas a la contratación pero, parece ser, que no figura la solicitud de ellas.

El resultado final de esta nueva aventura empresarial fue que Luxmont se cerró después de indemnizar a los trabajadores.


En su trabajo de pintor de cuadros, ¿cúal es su estilo?

Mi estilo de pintura es clásico. Domino distintas técnicas desde el retrato a todo lo que se pueda plasmar en lienzo o en cualquier otro soporte


¿Se considera pintor autodidacta?

Sí, porque el tiempo de mi aprendizaje con maestros fue escaso, sólo el tiempo que estuve con Benito Cruz.


¿Qué otros trabajos ha desempeñado? 

Durante parte de mi vida transcurrida en Madrid estuve en un taller de pintura de murales de cine. Este aprendizaje me sirvió para que,durante mi estancia en Benidorm, pintara en los cines Avenida y Capítol los afiches de 230 x 400 de las películas a una media de dos al día.


¿Alguna anécdota?

Recuerdo de aquella época en Benidorm que veraneaba un matrimonio alemán enfrente de donde yo trabajaba y, mientras ella se iba a la playa, el alemán se quedaba grabándome desde que empezaba hasta que terminaba de hacer mi trabajo y desde la terraza, con su particular acento, me llamaba: señor, señor, y me hacia la señal con el dedo de “buen trabajo”. Así durante todo el mes que estuvo de vacaciones y por las noches me invitaba a café.


¿Recuerda cuantos cuadros ha podido pintar?

Así, recordando por encima, habré pintado a lo largo de mi vida unos cinco o seis mil cuadros. Sin exagerar


¿A quiénes van destinados?

Uno de mis mayores cliente fue un feriante de Valencia al que le pintaba unos quince cuadros diarios  y pueden dar fe de ello, testigos vivos como Francisco Hidalgo o Antonio Pascual.

Además se puede encontrar cuadros míos en Madrid, Córdoba, Santaella, La Rambla, Alicante, Marruecos, Suiza y Francia. Sin omitir los pueblos de la comarca de las Vegas Bajas, Mérida y Badajoz...


¿Por qué firma con mayúsculas?

Es una forma personal de firmar desde siempre con mayúsculas mis cuadros, aunque en las redes sociales cuando se escribe con mayúsculas significa que estás hablando a gritos, no es mi caso.

Pintor de brocha gorda y brocha fina ¿hay que compaginarlas para poder vivir?

Pues, sí para poder tirar para adelante hay que pintar lo que salga.


Imparte clases en el Taller de las Artes de Ortiz Cantero, ¿dónde?

En la actualidad estoy dando clases en Montijo, Torremayor, Guadiana del Caudillo y Lobón.

La asistencia a las clases es bastante asidua aunque en verano, los que tienen parcelas, tienen que recoger sus frutos y faltan pero, en general, son muy constantes, pierden el miedo desde el primer día y los novatos se están haciendo unos auténticos artistas.


Da clases a diferentes alumnos ¿de qué edades?

De todas las edades y me animan para que no deje de dar clases nunca y me incitan a que sigua hasta mis últimos días, si las fuerzas me acompañan, claro. Si Dios quiere tengo que seguir y agradezco de todo corazón lo que me valoran.


Cuando llega a Montijo hace exposiciones ¿qué recuerda?

Que vendí todos los cuadros que expuse y a un pintor lo que más le agrada es vender su obra para poder pintar más.

También recuerdo que en el periódico HOY para el extra de la feria de Montijo del 6 de septiembre del año 78, Manuel Molano me hace una entrevista donde destaca “expondrá en el Círculo Cultural Artesano. Es su séptima cuelga”.


Es miembro de la Junta Directiva de la Peña del Real Madrid...

Sí, en Montijo y por compromiso con su presidente, Antonio Piñero, ocupo el puesto de vocal. Desde la nueva Junta directiva queremos hacer un llamamiento a todos los madridistas para que formen parte de esta Peña montijana con el objetivo de hacerla cada día más grande y así, entre todos, animar a nuestro club. Ánimo montijanos : !hala Madrid¡, ¡hala  Madrid!

P.D.:

Fallece en Montijo a los 75 años de edad tras una corta enfermedad.



Entrevista realizada el 01/10/2012

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