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Manuel García Cienfuegos
Última actualización 09:09
Domingo, 7 diciembre 2014

Agua sí, truenos no

El tiempo no pasa por el frescor que da en verano un pantalón de mil rayas. Tampoco pasa por un mechero de gasolina. No pasa por el olor y sabor de un café de carajillo. Ni por una orza que custodia el sabor de las aceitunas partidas y aliñadas de otoño. Tampoco pasa por el brasero de cisco picón que calienta la ambrosía que producen los recuerdos.

El Teatro Candilejas que se instaló en la Feria con Juanito Valderrama, el ídolo de siempre, presentado y dirigido por Pepe Sancho. Complejo Piscina Bar Cavi: coma, beba, diviértase y baile. Pedro Rodríguez Gragera, conocido cariñosamente por Verruguita, que solía decir muy a menudo: “no todo el mundo está preparado para ser rico”. Las placas en las calles señalando con una flecha la dirección hacia dónde se ubicaban las oficinas de Teléfonos y Telégrafos. El maestro José Calero. Los cortijos de la Guita, la Torre, Cerro Gordo, Dehesa Nueva, los Caleños, Buenavista, Merino, el Cura y Cien ventanas. Le duele la mollera de tanto discurrir. La Peña El Piquete, de la que fue presidente Miguel Cuellar Pecero. Juanito Antigüedad, que era de Candelario y se dedicaba a la compra de cereales; su hermano Nicolás jugó en el Montijo y en el Don Benito. Eres una verea borrá.

La carta de un alumno montijano que estaba en un colegio interno: “Queridos padres: exámenes estupendos, profesores entusiasmados, quieren que repita”. Pepe Campos, que tenía la oficina junto a la droguería de Pérez Palomo, en la que había una lámpara antigua que colgaba del techo con el cable envuelto por una tira de papel engomado lleno de moscas. El médico Fernando Alvarado, embrión de médico deportivo, dando clases de natación en la piscina Cavi, diciendo: “Haced una inspiración profunda y espirar dentro del agua hasta echar todo el aire. Sacad la cabeza. Volver a inspirar profundamente y espirar dentro del agua, y así sucesivamente. Compaginad la respiración con los movimientos de la brazada”. Técnica y enseñanzas que hicieron mejorar la práctica de la natación y el estilo de braza de varios jóvenes de aquella época. Ángel Acevedo dirigiendo la banda de cornetas y tambores de la OJE. Los repiones con la cabeza pintada de colores. Rodrigo Gutiérrez que fue chófer de don Torcuato Luca de Tena. Alonso Gragera Barragán, hermano de Quico que tiene la heladería en la Rambla, empleado de la oficina de Telégrafos de Montijo y luego en las de Don Benito, Villanueva de la Serena y Badajoz, donde se jubiló. Las sesenta y tres casillas del tablero del Juego de la Oca. La huerta de Juan Centeno que estaba al final de la calle Dos de Mayo. Eres un margandallo. El estirón que ha pegado el niño.

Los hermanos Valderrama cantando en el Cine Emperatriz de verano: “Somos dos trabajadores de los que ya quedan poco, para qué quiero trabajar sí es para quitarle el puesto a otro”. El equilibrista Ángel Sánchez Moreno, conocido popularmente como el Gran Fiti. Paco el Cano, inventor del salto “el torpedo”, que él practicaba desde el trampolín de la piscina Cavi. Los anuncios del Ocaso y colchón Flex en los boletos de la quiniela antigua, del entonces Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo-Benéficas. “Si te pica el alicante, ves al cura que te cante”. La máquina de discos que tenía el bar el Hoyo. Los galgos con el tanganillo puesto, palo alargado que se coloca con una correa al cuello para evitar sus carreras y no puedan cazar. Cuando se utilizaba en la Telefónica el aviso de conferencia, conferencia a cobro revertido y conferencia con aviso de tiempo. Los llamados “mocos” de las fraguas que se utilizaban para hacer los montes del belén de la infancia. Asando boniatos. El Marqués de las Altas Torres. El toque de campanas de rogativas que parecía que decían: “A-gua-sí… true-nos-no… ro-ga-ti-vas-al-Se-ñor”. Vienes y vas como un salorino, todo el día en el camino. “Gafitas, cuatro ojos, el capitán de los piojos”. Vas a bajar para abajo o vas a subir para arriba, jajajajajajajajaja.

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