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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 10:33
Lunes, 9 septiembre 2013

Jacinto Guisado, Capitán

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Capitán Guisado para el Ejército, Chinto para su familia y amigos, pertenece a esa élite militar un poco desconocida para el mundo civil. De soldado a Capitán de Infantería, actualmente con Base General Menacho en Bótoa donde está la Sede de la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI ha participado en numerosas misiones desde que en 1994 estuviera en la Guerra de Bosnia pasando por Irak, Kosovo o Libia. Allá donde los necesitan, acude. En 2004, como rodaje de película, su Base fue atacada consiguiendo una condecoración con La cruz al Mérito Militar por su acción en Irak. En noviembre continuará con sus misiones, por 4ª vez, al Líbano, mientras intenta conciliar la vida familiar con la militar.

Les nombran por el apellido y el grado...

Sí, nos conocemos todos por el empleo y, normalmente, por el primer apellido.


Antecedentes.

Nací, por circunstancias de la vida, en Madrid el 08/06/71, pero a los dos meses vine a Mérida, que es de donde me considero. Mi padre era Juan Ignacio y mi madre Adriana, extremeños. Mi padre era jefe del repetidor de Montánchez y mi madre, como decíamos antes, “sus labores”. Somos 4 hermanos y yo soy el segundo. Con Antonia Cano Pacheco, montijana de pura cepa, tengo dos hijos, Nacho de 15 años y Adrián de 3, pero queremos ampliar la familia en breve.


¿Dónde estudió?

Estudié en el colegio San José de Mérida desde párvulos hasta 8º de EGB, el bachillerato lo hice en el Instituto Santa Eulalia de Mérida. Después el Ejército y las academias militares. 


¿Cómo transcurre su infancia?

Mi infancia la paso completa en Mérida, estudiando, jugando muchísimo con los amigos en la calle y haciendo mucho deporte.

Lo que mejor recuerdo son los viajes con mi club de atletismo, el COEM, todos los fines de semana a divertirnos compitiendo. Era un ambiente estupendo y muy sano.


¿Dónde hizo el servicio militar?

Hice el servicio militar en el Grupo de Artillería de Mérida, en el año 91. Me lo pasé bastante bien con los compañeros, se hacen grandes amistades.


¿Cuándo decide que se iba a consagrar al servicio militar?

A mí siempre me ha gustado, pero no sabía cómo se ingresaba, durante el servicio militar mis mandos me explicaron cómo debía hacerlo e ingresé ese mismo año en un centro de formación de tropa en Valdespartera (Zaragoza)


¿Cómo lo decide? ¿Alguna circunstancia especial?

Al principio daba un poco de miedo, pero nos decidimos varios compañeros a irnos juntos e hicimos el petate y nos fuimos. Los comienzos fueron duros pero hicimos muy buen grupo durante el período de formación y lo pasamos bien.


Casado con una militar ¿cómo se concilia la vida familiar y profesional?

Muy bien, sin ningún problema, en casa somos Chinto y Toñi, separamos muy bien ambos mundos. 

También hemos tenido la oportunidad de estar junto de misión y eso es muy positivo. 

Pero si hay alguna duda de quién manda se soluciona rápido, ella es casa es de Comandante para arriba.


La mujer en el Ejército ¿cómo es la integración con el hombre? ¿Realizan el mismo tipo de servicios?

Creo que en este sentido somos una Institución modelo. Desde el momento que ingresan realizan los mismos cometidos, reciben el mismo sueldo que todos los de su empleo y se les exige lo mismo. Pasan sus pruebas físicas anuales y pueden optar a las mismas posibilidades académicas y de ascenso. De hecho tenemos mujeres en casi todos los empleos desde Soldado a Teniente Coronel, y no tardará en que lleguen más alto, es cuestión de tiempos de ascenso.


¿Su primer destino? 

Después del servicio militar, ya como profesional me decanté por la Infantería, soy más de acción. Mi primer destino profesional como Soldado fue el Regimiento de Infantería Mecanizado SABOYA Nº6, en Bótoa.


¿Dónde está en la actualidad?

Actualmente como Capitán estoy destinado en el mismo Regimiento en la Base General Menacho en Bótoa donde está la Sede de la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI


¿Cuáles han sido sus misiones principales? 

En el año 1994, como Cabo 1º, participé en la misión de Naciones Unidas en la Guerra de Bosnia durante 6 meses.

Luego vino la Academia General Básica de Suboficiales y salí Sargento en 1998.

En 2001 ingresé en la Academia General Militar de Zaragoza de donde salí Alférez en 2003.

Ese año, el 10 de diciembre partí hacia Irak, donde estuve hasta el 27 de abril del 2004.

En el año 2006 participé en la misión de la OTAN en Kosovo entre los meses de enero y julio. Como Casco Azul de Naciones Unidas he estado en Líbano en los años 2007/08 (cinco meses), 2009/10 (seis meses) y 2011 (seis meses)

El próximo mes de noviembre volveré otros seis meses a Líbano


En Irak en 2004 salva la vida a más de un centenar de personas ¿Cómo fue?

Era una época de mucha tensión y muchos combates. Yo estaba al mando de una Sección de 28 hombres y mujeres. Recibimos un fuerte ataque a nuestra Base en An Najaf, que conseguimos repeler. Los insurgentes habían tomado varias partes de la ciudad y cercado otra Base cercana donde habían comenzado a hacer bajas. Se me ordenó cruzar la ciudad y rescatar al personal. Lo que conseguimos después de varias salidas, de seis horas de combate y de un enorme esfuerzo.


Fue distinguido con la Cruz al Mérito Militar con (distintivo rojo) por su acción en Irak ¿Qué significó?

Es una de las más altas condecoraciones que tenemos actualmente. Fue y es un gran orgullo para mí y para mi Regimiento. Pero yo no iba solo, sin mis hombres y mujeres hubiese sido imposible, ellos la merecen tanto o más que yo y espero que algún día se les reconozca.

Además el Ejército salvadoreño nos concedió un Diploma de Reconocimiento colectivo a la Sección, y otro a mi particular, como gratitud a los apoyos prestados en éste y otros combates. 


¿Por qué el rechazo social a esa guerra?

Las razones para entrar no estaban claras. España jamás participó en la guerra, nosotros fuimos con una clara misión de ayuda humanitaria, pero a veces las cosas se tuercen.

Los militares no decidimos dónde desplegamos, obedecemos lo que nos ordena el Gobierno, sea quien sea.

Estuvimos allí igual que estamos en Afganistán, Bosnia, Líbano, Kosovo, Uganda o donde nos quieran mandar. 


Breve reseña de su paso por Kosovo...

Fue una misión de establecimiento de la paz. Una misión OTAN. Yo era Teniente y formaba parte de la Plana Mayor de Mando de la Agrupación. Nuestra misión era la estabilización de la zona. Tuve la oportunidad de trabajar con diferentes Ejércitos (Alemania, Italia, Turquía, etc.) y de ayudar a que mucha gente pudiese vivir en paz después de años de guerra. Una gran experiencia.

Además fue donde conocí a mi pareja, no se puede pedir más.


¿Y por Líbano?

En los 17 meses que he pasado en Líbano en distintos años he vivido el paso de la tensión de la guerra en la zona a una situación de estabilidad y desarrollo de un país acostumbrado a la guerra. 

Estamos desplegados en la frontera entre Líbano e Israel, para evitar agresiones mutuas y para apoyar a todo el sur de Líbano a convivir en paz.

Es una zona complicada por la mezcla de creencias y religiones y con una situación política muy inestable, que puede saltar por lo que para nosotros sería algo tan absurdo como recoger un árbol caído en una alambrada.


¿En qué se diferencian unos destinos de otros o en qué coinciden?

Coinciden en que son muchos meses lejos de los tuyos y jugándote la vida en muchas ocasiones.

Todas las misiones son diferentes, depende de la cultura, la religión y del grado de aceptación de los locales hacia nosotros.

Por ejemplo en Afganistán e Irak nos ven como fuerzas invasoras y tuvimos y tenemos muchos problemas. 

Sin embargo, en Bosnia y Kosovo nos veían como fuerzas que les traían la paz por fin y, con el riesgo de que pueda pasar algo, nos trataban como amigos. 


¿Cómo afronta el irse a la guerra a un país extranjero?

España no está en guerra, nosotros no vamos a la guerra, vamos a restablecer la paz, ayudar a la reconstrucción, ayuda humanitaria, etc. Pero hay regiones en las que las cosas se tuercen y debemos usar la fuerza en nuestra defensa.

Siempre es complicado ir a zonas de riesgo, por eso mandan a los militares porque estamos preparados para resolver nuestro trabajo y además tenemos una gran capacidad de autoprotección, porque estamos entrenados para resolver muchas situaciones de alto riesgo.   


¿Labores humanitarias de sus misiones o combativas?

Nosotros siempre vamos en apoyo a la población de una u otra manera. No realizamos acciones ofensivas. 

Realizamos nuestros cometidos y repelemos los ataques que sufrimos.


Próximo destino. ¿Misión?

Voy por cuarta vez a Líbano durante seis meses, desplegaremos el próximo mes de noviembre. 


Algún hecho más impactante de su destino...

Lo que más marca, en todas las misiones y en todos los escenarios son los niños. Muchas veces, en las patrullas nos hemos quedado sin comer por repartir nuestra comida entre ellos. En Bosnia, en el año 94, los metíamos en nuestras tiendas y nuestros vehículos para lavarlos, darles de comer y que pudiesen estar seguros durante los bombardeos.


¿Sería posible una nación sin Ejército?

Creo que no. Sería posible un país sin policía, no, siempre hay gente dispuesta a hacer lo que no debe. La disuasión también es muy importante.


Un Ejército sin disciplina sería...

Ingobernable, no podría existir. Es como en todas las facetas de la vida, tú exiges un comportamiento a tus hijos, los guías y les das unas pautas de educación. Sin eso tú casa sería una caos. El Ejército es lo mismo, con un sentimiento de disciplina más férreo, pero siempre dentro de los marcos legales de nuestra constitución.

Un Soldado no está obligado a obedecer órdenes que vayan en contra de la Constitución, de las leyes y usos de la guerra o que constituyan delito.

Los militares defienden a España. Algunos no lo entienden. La constitución lo define muy claramente, defendemos nuestra patria, a nuestros conciudadanos, el ordenamiento constitucional y la integridad territorial frente a agresiones externas.


¿Es diferente la vida cotidiana de un civil a la de un militar?

Eso puede parecer, pero en lo básico es muy parecida, todos tenemos un jefe al que tenemos respeto y debemos obedecer.

Después cada uno tiene su función, no todos estamos con el fusil todo el día en las manos.  


¿Qué méritos se precisan para subir de graduación?

Sobre todo esfuerzo, constancia y estudiar.

Hay que sacrificar cosas para poder llegar donde quieres, como en casi todo en esta vida. 

Sin sacrificio no recompensa. 


¿Cuál es su meta?

Seguir siendo feliz en mi trabajo y con mi familia. Es lo más importante.

Profesionalmente estoy muy a gusto donde estoy y quiero disfrutar de mi empleo de Capitán. 


Ahora está la amenaza de guerra a Siria ¿qué opina?

Es una situación muy complicada, con muchos intereses de distintas partes. 

Una zona religiosamente muy compleja.

Muy difícil solución sin acuerdos entre las partes.

Los que más sufren son los civiles y sobretodo los niños, siempre es la parte peor parada en estos conflictos.

Sin consenso de la comunidad internacional todo será mucho más complicado.


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