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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 19:47
Jueves, 16 mayo 2013

Elisa Martín Crespo, periodista y coach


Elisa Martín Crespo nació en Mérida y vive actualmente en Puebla de la Calzada. El trabajo de su padre, secretario de ayuntamiento, llevó a la familia a esta localidad donde se ha instalado definitivamente pues considera que es un lugar ideal para vivir por su ubicación y por su gente. Allí han nacido sus dos hijos que ahora están en plena adolescencia.



¿Dónde cursó sus estudios?.
Estuve interna en la Compañía de María de Badajoz.  Fue una etapa intensa donde aprendí muchos trucos para la convivencia que me han servido para toda la vida.  Tengo buenos recuerdos de esos años y está claro  que  un internado te hace superar muchos retos. Terminé los estudios secundarios en Montijo y de ahí a la Universidad Complutense de Madrid,  a cursar Ciencias de la Comunicación, en la rama de Periodismo.

¿Porque elige el periodismo?
Tomé la decisión siendo adolescente.  Me encantaba la lectura, la escritura, las historias, la información.  Siempre me gustó la comunicación con los demás y contar las cosas que pasaban. Todo eso se fomentó mucho en mi familia, que son muy conversadores. Mi padre seguía con mucha atención toda la actualidad, sobre todo la política  y mi madre nos potenciaba la cultura. En esa mezcla se me ocurrió el periodismo como una profesión atractiva y ahí me enfoqué.  

¿Cuál fue su primer trabajo?
Trabajé en varios periódicos en Madrid en los años de carrera. Fue muy interesante y ya entonces pude comprobar que el periodismo te abre todas las puertas, algo que me fascinó. Tuve oportunidad de conocer a  gente muy variopinta y mis primeras entrevistas las tengo grabadas en la memoria.  Desde el principio  tuve claro que había escogido un buen camino. Nada más acabar me llamarón de la COPE en Cáceres, donde había hecho prácticas un verano. Y a partir de ahí mi camino profesional ha estado ligado a la radio, aunque cuando empecé en este mundo  siempre me había imaginado sólo en el periodismo escrito. Pero el destino me llevó  a los micrófonos y allí me quedé

¿Cuál es su trabajo actual?
Hace años que estoy en   Radio Montijo, en las distintas etapas y cadenas por las que ha pasado la emisora. En todo este tiempo mi trabajo ha sido de gran responsabilidad ya que cuando se despedían los maestros del periodismo, antes  Luís de Olmo, Carlos Herrera y ahora Federico Jiménez Losantos,  a las doce de la mañana, les tomo yo  el relevo durante dos horas para hablar de Extremadura.  Antes “Protagonistas de la Provincia de Badajoz” y ahora “Es la Mañana en Extremadura”. Además de contar la actualidad, hago de tres a cinco entrevistas diarias.   Siempre me comentan que he tenido suerte de encontrar un trabajo de periodista a cinco minutos de mi casa, que está en Puebla de la Calzada. Y es cierto, porque me ha permitido ejercer mi profesión disfrutando de una buena  calidad de vida.

¿Cómo se organiza ese programa?
En el periodismo se puede tener poca previsión porque la actualidad de la jornada manda y tienes que organizarlo todo con un margen muy corto . Por la mañana, desde bien temprano, hay que estar escuchando, viendo y leyendo para ver que se cuece en nuestra tierra. Siempre me gusta tocar varios palos: la actualidad política, los temas sociales, la cultura, las iniciativas locales... porque no a todos los oyentes les interesan los mismos temas. El segundo momento es contactar con  los protagonistas de esas noticias para realizar las entrevistas y organizar la agenda.   
Es un trabajo muy rápido y que exige mucha concentración. Es un verdadero ciclón porque vas con varios frentes: contactos, información... Y cuando empieza el programa la palabra que lo define es precisión. Cada segundo cuenta y hay que ir controlando la extensión de las noticias, la duración de la entrevista, la publicidad, las desconexiones nacionales...  Todo esto haciendo yo misma la producción, documentación, redacción, dirección del programa y en medio de todo esta marabunta, el control de sonido.
Al final  entra con el informativo mi compañera Laura Sánchez, desde Mérida, que también lleva unas horas frenéticas. Resumiendo, cada mañana mi cabeza vive una auténtica maratón.  

¿Qué le parece el mundo de la radio?
Me encanta porque es muy dinámico, no te deja parar. Las entrevistas en directo son  fascinantes  y aprendes a interpretar todos los matices,  las inflexiones, los silencios, los segundos de dudas, los nervios, las convicciones. También es curioso hablar a un receptor desconocido, que es el oyente,  que sin embargo para ti  en ese momento, es lo más importante del mundo. Para mí el objetivo es que en mensaje sea entendible por todas las personas que nos oyen, sea cual sea su condición.

También está en la redacción de “Crónicas de un Pueblo”.
Sí, claro. Hace ya casi diez años que Antonio Ortiz me comentó que íbamos a lanzar un periódico porque teníamos mucha información que no tenía cabida en la radio, no había tiempo material.  Me pareció una idea estupenda y creo que este “Crónicas de un pueblo”  ha tenido un papel muy importante en la comarca porque ahora todos los vecinos de todos los pueblos están informados de lo que hacen los demás y eso nos hace estar más unidos. Además tengo compañeros estupendos como María Vázquez  y Manuel García Cienfuegos.
Ojalá aumentaran las casas comerciales que lo sustentan y pudiéramos ampliar mucho más las páginas, porque siempre se nos queda corto. No tenemos subvenciones y dependemos exclusivamente de las firmas comerciales. Tenemos muchas más noticias e imágenes de las que aparecen. Menos mal que está  la web de apoyo para volcar todo ese contenido.

COACHING

Últimamente está ampliando sus inquietudes profesionales fuera del periodismo.
Pues sí. Conocí el coaching hace tres años,  tras una entrevista a  Ana Orantos que me despertó una gran curiosidad.  Me he estado formando desde entonces y he descubierto todo un mundo. Es impresionante. El coaching es una técnica que mejora la eficacia de las personas, lo cual nos abre unas expectativas enormes para conseguir lo que nos proponemos.
Hay un montón de  cuestiones que nos planteamos continuamente: “Me gustaría crear un negocio”, “Quiero aprender inglés”, “Necesito adelgazar” ”Ojalá mejorara la comunicación con mi pareja, con mis hijos, con mis compañeros de trabajo” ”Tengo que gestionar mejor mi tiempo”.  Si queremos que todo esto no sea una mera declaración de intenciones y pretendemos de verdad ponerlo en marcha, ahí está el coaching para acompañarte. Se trabaja la conciencia, la responsabilidad y la acción. Ahora estoy en la Asociación Extremeña de Coaching donde he conocido a gente maravillosa.  

¿Qué faceta del coaching trabaja?
Tengo  varios frentes abiertos. Por una parte hago procesos personales concretos, que tienen una duración aproximada de dos a tres meses. Es un trabajo con una sola persona,  identificando  sus objetivos de mejora y cómo lograrlos.  Por otra parte, estoy en un equipo dedicado a la formación en el terreno educativo, con cursos a grupos de padres, profesores y adolescentes.  Mi intención es seguir ampliando campos, pero todo lleva su tiempo.

 “HABLAR EN PÙBLICO”

También va a poner en marcha estas técnicas para  cursos de “Hablar en público” . ¿Cómo surgió esta idea?.
El curso pasado, un grupo de chicos y chicas del IES Extremadura de Montijo participaron en un intercambio  con el instituto de lenguas de San Petersburgo dentro del año dual España-Rusia. La organización incluía una exposición de trabajos literarios en el Museo de Historia ante personalidades como el cónsul español y el director del Instituto Cervantes. Cuando me enteré me ofrecí a preparar al grupo y fue un auténtico éxito. Quedamos a los rusos con la boca abierta. Trabajamos la actitud, la mirada, el tono, el volumen, la dicción, los miedos y respondieron maravillosamente.  Las autoridades felicitaron a nuestro grupo por su exposición y este año hemos repetido la jugada con otros cursos y con el mismo resultado.  Esto me convenció de que se puede hacer un gran trabajo en este campo. Desde entonces me he preparado más a fondo en oratoria y coaching para hablar en público. He preparado a personas  para entrevistas de trabajo, exámenes, presentaciones... El resultado es estupendo

¿A quién van dirigidos los cursos?
Pues creo que el abanico es muy amplio. No se trata de dar grandes conferencias.  Profesionalmente, a todas las personas que tengan un trabajo en contacto con el público, desde un comercio hasta  un aula les interesa perfeccionar su comunicación.  También es muy eficaz para  preparar entrevistas de trabajo, para  estudiantes,  con   oposiciones o  exámenes orales, para políticos, ponentes, docentes.... En general es fácil que cualquier tipo de profesional tenga que hacer una exposición ante un grupo de personas o hablar en un medio de comunicación en algún momento. Hay personas que no son capaces de articular palabra y es curioso porque generalmente tenemos que hablar de temas que dominamos  Si llega esa situación, hay que hacer llegar a los demás  el mensaje que uno quiere, sin que los nervios se apoderen de nosotros. ¡Y si nos podemos lucir, mejor que mejor!. En nuestro país el mejorar nuestra forma de  hablar en público es una asignatura pendiente.

¿Dónde detecta esa necesidad?
Creo que hay muchos negocios donde este aspecto se descuida. En muchas ocasiones, se hace una gran inversión en local, el contenido, el papeleo  y  sin embargo, el eslabón final  de la cadena, que es el contacto directo con el público se deja al azar. Y si el cliente no se siente bien atendido, no vuelve.
Creo que ese es uno de los factores más importantes que hacen que un negocio fracase o triunfe. En otros sectores, por ejemplo en los estudios,  es habitual  centrarse  en memorizar el contenido, pero a la hora de exponerlo,  el miedo se adueña de la situación y todo lo estudiado se va al traste. Y no digamos en las entrevistas de trabajo.
Tenemos que aprender a controlar estas situaciones y a conquistar a ese pequeño o gran público. En muchas ocasiones, de eso va a depender nuestro futuro

¿Dónde se van a impartir los cursos?
Principalmente en  Puebla de la Calzada, en el Centro Integral Territorial, un edificio creado para el emprendimiento. Estos cursos los ofrecemos a través de AiM+, una empresa joven  de la localidad, que abarca varios servicios, entre ellos la  arquitectura, las energías renovables y la formación.  Pero  mi proyecto está abierto a todas las sugerencias posibles. Me están proponiendo grupos concretos en Mérida, Badajoz y otras localidades. En ese caso, lógicamente, seré yo quien me traslade.  Sea donde sea, el objetivo  es que desbloqueemos el miedo a la comunicación pública. Tenemos que aprender todos a expresar nuestras ideas, opiniones y conocimiento. Y el coaching puede ser de gran ayuda en ese proceso.

¿Cómo pueden contactar las personas interesadas?
Estamos poniendo en marcha una web que está dando sus primeros pasos: www.paracomunicar.es.  En este sitio iremos volcando toda la información sobre los cursos como horarios, fechas  y también valoraciones, imágenes, nuevos proyectos... De forma más directa en el correo:  paracomunicar.aimplus@gmail.com.

¿Quién le acompaña en este nuevo reto?
Aunque estoy liderando el proyecto, tengo un grupo de personas ayudando en la retaguardia que creen en ello con entusiasmo, algunas de ellas del mundo del coaching.  Espero que dentro de poco se visibilicen y podamos hablar de un equipo de  comunicación.  Nuestra región está en un momento interesante. Si los extremeños sabemos movernos con eficacia nuestro futuro puede ser prometedor. Pero tenemos que aprender a creer en nosotros y lógicamente, saber contarlo bien a quien nos escuche.

¿Todo esto se puede compaginar con el periodismo?
¡Por supuesto!. Todo está en la esfera de la  comunicación.  Lo que decimos y cómo lo decimos  afecta no sólo los periodistas, a los líderes sociales y políticos, sino a cualquier  faceta  profesional y  privada.   Un mensaje correcto evita muchos malentendidos,  deja las cosas claras y consigue conquistar, motivar y convencer.  También es importante   la forma de hablarnos a  nosotros mismos, intentando ser  mejores personas y conseguir  avanzar sin auto-criticarnos  ni llenarnos de inseguridades  y miedos.  Una exposición adecuada puede cambiar el rumbo de nuestra historia.  Realmente, la comunicación  es un arma bien poderosa.

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