Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 18:52
Lunes, 9 septiembre 2013

Juan Antonio Delgado Silvero, Párroco de San Gregorio

Marcar como favorita

De niño de pueblo, a párroco comprometido con su iglesia. Don Juan, a su paso por Montijo, ha sabido marcar su impronta en una Parroquia “sin complejos de almacen” . Capellán de la Virgen de Barbaño califica la devoción a la Virgen de “manifiestamente mejorable”. Huyendo de protagonismos ha realizado un trabajo callado rodeado de su feligresía, “al servicio de todos pero no al capricho de algunos”. Ahora un nuevo destino aún por escribir, Zafra.


Antecedente personales

Mi padre se llama Ángel. Ha sido jornalero del campo siempre y trabajador por cuenta ajena en otros menesteres en ocasiones. Está jubilado por accidente de trabajo. Mi madre se llama María y sigue sosteniendo dos casas y la familia. Grandes tareas, aunque no se cobre por ello. Tengo un hermano, una cuñada y dos sobrinas.

 

¿Dónde transcurre su infancia?

En Arroyo de San Serván hasta los 11 años.

 

Sus mejores recuerdos infantiles

Los normales de los niños de aquella época. Como éramos todos más pobres cualquier cosa se vivía con ilusión. El juego en las calles, las fiestas y sus “cacharritos”, aunque solo los pudieras ver. Los abuelos.

 

¿Dónde cursa sus estudios?

Los primarios en la escuela pública de mi pueblo. Cuando los terminamos nos propusieron a otra chaval y a mí, hacer el Bachillerato en Madrid con una beca de una institución, no se cual,  pero nuestros padres pensaron que Madrid estaba muy lejos. Por tanto,  la única opción era estudiar en el Instituto de Mérida.

 

¿Cuándo entra en el seminario?

 Pues a los 12 años. Se iba  al Seminario un niño del pueblo que quería ser cura y el párroco me propuso irme con él. Mis padres lo vieron bien y allí nos fuimos los dos. El se salió al año siguiente y ahora el cura soy yo. ¡Qué cosas, Dios mío!

 

¿Cuál fue el motivo de estudiar allí?

Pues creo que fue una casualidad. Los maestros del pueblo nos preparaban para el examen de Ingreso en el Instituto, y uno de ellos era el párroco, por aquello del Latín. Y de él salió la propuesta de hacer allí el Bachillerato.

Ah, y porque todos los años me sacaba la beca (la media tenía que ser de 7), sino, no hubiera podido estudiar.

 

¿Cómo era la vida de un seminarista en los años 70?

Uff, aquello era otro mundo. La gran ciudad, el internado, todos con muchas necesidades económicas, no había calefacción como ahora, otra forma de vivir, de comer, de ser, que en el pueblo. Gente normal,  sencillos y muchas y buenas amistades. Yo tengo muy buenos recuerdos.

 

¿Fue difícil adaptarse al internado?

La verdad que a mí no me costó mucho. Conocer a chicos de tantos pueblos, cada uno de su padre y su madre, los profesores, que imponían y enseñaban, el tener un horario fijo, una disciplina, el aprender tantas cosas y, sobre todo el futbol, me invitaban cada año por septiembre a volver allí con ilusión.

 

¿Cuándo supo que iba a consagrarse a la vida eclesiástica?

Eso es muy difícil de saber, por lo menos en mi caso. Cada curso te hacías esa pregunta. Yo no lo tuve claro nunca. Es como el matrimonio, das un paso, te arriesgas, te juegas mucho, dudas, pero llega un momento que te lanzas y… que sea lo que Dios quiera.

 

¿Cuál ha sido su formación?

Pues como he dicho antes la enseñanza primaria en las escuelas del pueblo, luego el Bachillerato Elemental y el Superior en el Seminario Menor y en el Mayor tres años de Filosofía y cuatro de Teología. Era lo que había. Luego está la Formación Permanente que cada uno va adquiriendo. En los últimos años he estado haciendo los estudios de preparación para el Título de Bachiller en Teología por la Universidad de Salamanca. Pero sobre todo la vida. Eso, y la experiencia del trato con la gente, es lo que más enseña.

 

¿Cuál fue su primer destino?

Dos “pueblitos” muy pequeños al lado de Sierra Morena: Trasierra y Reina, al sur de la provincia, junto a Llerena, limítrofes con la provincia de Sevilla.

 

¿Cómo se afronta?

Pues con gran ilusión. Son  los mejores años. Todo es nuevo y emocionante, te comes el mundo  Pero a mí la luna de miel se me acabó muy pronto. A los dos años me tuve que ir a hacer la Mili a Canarias.

 

¿Cuándo llega a Montijo?

Hace casi 17 años que me dio posesión el que es ahora obispo de Plasencia. En el año 1996, después de casi seis años en Olivenza y sus aldeas (San Benito de la Contienda. Que tiempos…) y otros seis en Villanueva del Fresno.

 

¿Cómo diría que ha sido su labor pastoral en Montijo?

Es muy difícil que uno se valore a sí mismo. Sí puedo decir que he intentado trabajar todo lo que he podido -14 años con dos parroquias-; he intentado ser muy serio y responsable en cumplir mi tarea, y  también muy honrado con lo que no es mío, intentando ser muy leal a lo que enseña la Iglesia, siempre queriendo partir y llegar a lo que dice el Evangelio, aunque a veces cuesta mucho. Es más fácil lo de “qué más da” o “todo vale”, pero yo no busco que me dediquen una calle. Lo siento si en mi actuar he podido parecer  antipático a alguien -sobre todo a los que se aprovechan de las cosas de la Iglesia para figurar-, es que no me conocen.

 

San Pedro Apóstol y San Gregorio Ostiense: Si hubiera que encontrar similitudes y diferencias entre una y otra parroquia, ¿cuáles podrían ser?

Ya, lo de “la Parroquia y el almacén”, como todavía dicen algunos, ¿no?. Yo creo que, en lo esencial e importante son iguales. En lo secundario y más particular puede haber alguna diferencia, muchas veces vistas desde los gustos de cada uno. Pero hemos trabajado muy unidos en todo, menos en el culto propio en cada templo y en la economía particular. Por lo demás, lo esencial y el estilo lo marcan los miembros de esas comunidades, los que dan vida a las parroquias.

 

Como Capellán de la Virgen de Barbaño ¿Cómo valora la devoción a la Virgen de Barbaño?

¡Ojala fuera el capellán de la Virgen! Es broma. Soy el capellán de la Hermandad. A ver como lo digo sin que se enfade nadie. A mí me parece que la devoción a la Virgen de Barbaño es “manifiestamente mejorable”. Pongo varios ejemplos: ¿Cuantas personas se llaman Barbaño? ¿Cuantas personas se quedan o vienen a celebrar las fiestas de la Virgen? ¿Qué se hace con la Virgen de Barbaño a lo largo de todo el año y no solo el tiempo que está la imagen en Montijo? ¿Cuantos “devotos” han celebrado la fiesta más importante de la Virgen que es el 15 de Agosto? En fin, hay de todo, más o menos devotos de la Virgen y más o menos devotos de su imagen de Barbaño.

 

¿Tiene alguna festividad montijana preferida?

Quizás sean ya los años, pero la época de las festividades quedaron atrás. Además ahora hay fiestas casi cada semana. Me encuentro muy bien festejando con mis dos parroquias los días importantes de la Semana Santa y sus celebraciones litúrgicas. Es como cuando se reúne una familia para celebrar algo muy importante. Esa es mi idea de parroquia, no un sitio en el que hay ceremonias a escoger.

 

¿Ha contado con mucha colaboración de los feligreses?

Si, mucha. La parroquia es lo que son sus feligreses. La Parroquia de San Gregorio (y la de Barbaño) si están vivas es gracias al entusiasmo y al trabajo gratuito, callado y constante de un grupo de personas que, quitándose mucho de lo suyo, lo dedican a los demás a través de su parroquia.

 

Tras la 1ª Comunión son pocos los niños que continúan, ¿cuál puede ser la causa?

Supongo que te refieres a la Catequesis. No son tan pocos, depende con qué se compare, pero hay muchas causas. La primera es el desinterés de los padres. Se olvidan muy pronto que se comprometieron a educarlos como cristianos hasta la mayoría de edad, no hasta que el  niño le apetezca. La segunda es que los niños tienen muchas cosas entre manos, entre estudios y actividades, etc.… vamos, que tienen mucho de todo. Y la tercera es que quizás no sepamos transmitir de una manera atrayente el mensaje más importante para los seres humanos: la Buena Noticia de Jesucristo. Si los Simpson son más atrayentes que el Evangelio de Jesús, algo está fallando, algo no marcha bien entre nosotros. Además la catequesis no es solo para los niños o para hacer una ceremonia, que conste.

 

¿Cuenta la iglesia con mucha juventud montijana?

Esa siempre es la gran asignatura pendiente de la Iglesia, o la que más se resalta. Pero tampoco están en ella los más pobres, -ni los más ricos, ojo- ni otros colectivos influyentes de nuestra sociedad, no sabemos si por defecto de los que formamos la Iglesia o por comodidad o desinterés o desconocimiento de esos alejados. He intentado hacer una parroquia que sea una familia, pero faltan en ellas muchos de sus hijos. Y si alguno se ha alejado por mi culpa, ahora tiene la oportunidad de volver.

 

Ha sido presidente de Cáritas. Cuéntenos…

El presidente de Cáritas parroquial siempre es el Párroco porque esa es una de las tareas esenciales de la Iglesia, que no es una ONG, como acaba de decir el Papa. Como estamos tres párrocos y tenemos repartidas las distintas responsabilidades, yo escogí la de Caritas hace ya muchos años, aunque no he salido mucho “en las fotos”.  Luego está el Coordinador (ahora coordinadora) la secretaria, tesorera, los voluntarios, los socios, etc. Pero la acción de Cáritas es la acción organizada de la Iglesia Católica para ayudar a los que lo necesitan. Y digo ayudar, no a solucionar todos los problemas y carencias. Eso le corresponde a los poderes civiles, y donde ellos no llegan, esta la labor de Caritas desde el amor al prójimo, que va más allá de la justicia y la solidaridad, sin olvidar estas. Ya saben que el lema de Cáritas es “Trabajamos por la justicia”, no por las limosnas.

 

¿Qué necesidades más acuciantes existen actualmente en Montijo?

Lógicamente la falta de trabajo. Hay familias que lo están pasando muy mal. Personas que no tienen lo elemental para vivir  dignamente y no se conocen, no se dan a conocer. Caritas no es un economato, ni un súper barato. Hay, además de las necesidades materiales, otras necesidades que no se ven y que son muy importantes para la persona humana. Y eso va más allá de unas bolsas de comida.

 

¿Qué demandaría a los vecinos para colaborar?

Lo que lleva enseñando la Iglesia desde siempre: el compartir. Y también el que todos deberíamos cambiar nuestra forma de vivir.  Caritas no está para repartir cosas, sino para compartir lo que cada uno es y tiene. Hay familias que tienen varios sueldos, varias casas, etc., legítimamente suyo, claro.  Pero si en esas familias se “apadrinara” a otras que  no tienen lo necesario, se arreglarían muchas cosas. Y todos serian más felices, el que comparte y el que recibe ayuda, seguro. No se trata de dar limosnas o monedas, o el famoso bocadillo. Es algo más que eso. Aunque nos engañen. Y si se sabe de algún engaño, denunciarlo.

 

¿Cómo resumiría su trayectoria en Montijo?

Pues que han sido  muchos años de empeño en el trabajo pastoral. Todos los días me he preguntado si me he ganado el pan. Detesto la idea de que el cura solo “trabaja media hora y con vino”. Me gustaría que conocieran el horario de un día cualquiera. O el de alguna semana, o lo que se hace en todo el año, sin puentes ni vacaciones, que tampoco las veo como algo tan urgente. La mayoría no puede tenerlas. Para mí el descanso es sentirme útil y ayudar a los demás. Lo que pasa es que la mayoría solo tratan y ven al cura como el que hace unas ceremonias, el brujo de la tribu, el funcionario de lo religioso. Pero no es eso. Es mucho más que todo eso. Lástima que no se conozca y se use mejor la labor que se hace.

 

¿Qué le hubiera gustado realizar y no ha conseguido?

Muchas cosas, siempre quedan cosas. Es verdad que a veces se juzga al párroco por las obras que hace en los templos o por los arreglos de imágenes o del patrimonio, pero eso no es lo más importante en la labor de un cura. Están las horas de despacho y de confesionario para escuchar a todos, están las visitas a los enfermos y sus familias, están las muchísimas horas de reuniones con catequistas, padres, los diversos grupos que hay en una parroquia, con los Consejos de Pastoral o de Economía, con las Escuelas de Formación… Celebraciones y actividades con los niños, los jóvenes, los adultos. Y la preparación de todo eso…En fin, que no se aburre uno. Pero siempre queda algo por hacer, o la sensación de que se puede hacer mejor.

 

Brevemente, ¿qué opina del Papa Francisco?

Pues, como los demás papas, trata de enseñar lo que dice el Evangelio y la tradición de la Iglesia, lo que pasa que este, a lo mejor, lo dice de otra manera que llama más la atención. A mí me gusta su sencillez y su naturalidad, sus gestos de humildad. Pero la Iglesia no depende del Papa, sino de todos los que la formamos. Y sobre todo de Alguien que está muy por encima de nosotros. Si no contamos con El y su Espíritu vamos malamente, aunque el Papa se llame Francisco o Benedicto.

 

Tiene que marcharse ¿Cómo lo asume?

Pues me ha cogido totalmente de sorpresa, tanto el momento como el destino. Cada vez cuestan más los traslados y el dejar lo que tú has ido haciendo, con mayor o menor éxito, a tu medida y con tus limitaciones. Sé que mucha gente lo siente. Sé también que algunos se alegran, pero siempre será así. No he sido muy partidario de “pasar la mano por el lomo” o de comer  o beber en casas o con un grupo o “peña” concretos. En ningún momento he pretendido agradar para que se me agradezca o se me considere a mí. He tenido siempre muy claro que he estado al servicio de todos, pero no al capricho de algunos. Porque lo que nosotros ofrecemos no es nuestro, y, por lo tanto,  no podemos hacer lo que nos dé la gana con ello para caer bien o ganar amistades.

 

Un nuevo destino en Zafra ¿cómo lo afronta?

Como un nuevo reto. Un empezar de nuevo en una situación y realidad distintas hasta las de ahora. Creo que hay mucho trabajo que hacer allí también (y yo que quería jubilarme ya… es broma). Habrá que ver, aprender e intentar lo que he hecho siempre: enseñar, guiar sirviendo y santificar al Pueblo de Dios que peregrina en la ciudad segedana y ayudar a la gente a encontrarse con Dios. Nosotros somos meros instrumentos, el importante es El.

 

 


Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados.