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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 18:37
Lunes, 1 julio 2013

Paco Escorial: Peluquero y Zagal

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Paco Escorial, como gusta que le llamen, lleva el ser peluquero en el ADN. Cincuenta años trabajando en su propia empresa es tiempo suficiente para que, actualmente, disfrute de su jubilación dedicándose a aprender algunas de las asignaturas pendientes que ha ido quedando relegadas a lo largo de su vida, como es la música y aprender a tocar algún instrumento.
Una legislatura como concejal del PSOE le bastó para dedicarse a la política, actividad que abandonó completamente.
Es Zagal desde que comenzaron los concursos de Murgas del Carnaval de Montijo y ostenta con orgullo el título de presidente de Honor de la Peña del Real Madrid de Montijo. Así que nos encontramos con un Escorial, peluquero, madridista, deportista y zagal.

Preséntese...
Me llamo Francisco Escorial López y soy natural de Montijo aunque en el carnet de identidad pone Badajoz al nacer allí, en el Hospital, porque mi madre tuvo un parto difícil. La atendía la comadrona, Doña Aurelia y la mandó allí porque fue un caso especial, dicen que tenía media cabeza dentro y media fuera. Se ve que cuando me asomé al mundo no me gustó pero ya no me dejaron volver dentro.
Mi padre se llamaba Ángel, peluquero y mi madre, Eugenia era ama de casa. Hijo único, en algunas ocasiones me hubiera gustado tener un hermano pero no me ha afectado. Quizá cuando se pierde a los padres, en esos momentos se siente esa necesidad pero, en el día a día, no me ha afectado. Tuve una educación normal, comencé muy chico a trabajar y no tuve mimos especiales, me consideré igual que el resto de los niños de la época. Tengo 4 hijos y 1 nieto.

Háblenos de su padre...
Mi padre era de Mérida pero vino con un par de años, por lo que se consideraba montijano. Comenzó con una peluquería en la esquina de la calle López de Ayala, frente a la antigua Tahona de Pedro Rodríguez. Allí estaba la casa familiar. Más tarde monté mi propia peluquería en la otra esquina, cercana a mi casa.
Luego pasó a la calle Macías de Porras donde se retiró anticipadamente por motivos de salud. Él fue el fundador de la empresa Escorial, que comenzó por los años cuarenta  y se ha terminado en el 2013.

¿Cómo vivió su infancia?
Mis recuerdos son de un niño, de vivir con mucho interés aquella vida de trabajo, de muchas horas, de aprender todo.

¿En qué escuela estuvo?
En el del maestro Julián Guzmán, en la calle Santa Ana. No estuve en ninguna más, ni pública ni privada. Y tampoco en escuelas nocturnas.

¿Recuerda algo especial que le aportara su maestro?
Seriedad y rigor en la forma de estudiar. Era muy riguroso en su trabajo, como eran los maestros entonces. Pero no tengo grandes recuerdos porque, como he dicho, mi paso por la escuela fue escasa.

¿Tiempo para jugar?
Escaso, muy escaso. El poquito tiempo que tenía cuando no estaba en el trabajo con mi padre lo invertía en el balón, el fútbol. Era mi auténtica pasión.
Jugábamos en las Eras, que era donde jugábamos los críos por entonces, por la zona de APROSUBA y por donde está el actual campo de Fútbol. En aquella época se “alquilaba” las eras a los ganaderos para que pastaran los borregos y, a veces, teníamos “que salir a la uña” porque nos quitaban el balón y no nos dejaban jugar, cosa lógica porque los pastos lo pagaban ellos. Aunque eso lo pienso ahora, entonces no me parecía justo.

¿Hizo la mili?
El campamento en Cerro Muriano y el resto en Mérida, en Artillería. Allí también estuve de peluquero para no cambiar el chip. En cierto modo era un privilegio porque nos daban propinillas y teníamos un cierto nivel económico.

¿Cuándo comienza en el mundo de la peluquería?
Comencé con mi padre, mi abuelo no tuvo nada que ver con este oficio. Con diez años fue mi padre a quitarme de la escuela y no me planteaba si llegaría a ser un trabajo vocacional. Aunque, se ve que llevo en el ADN la peluquería,  a lo largo de mi vida y con el paso de los años me ha gustado y me gusta mi trabajo.

¿Cómo aprendió?
Mi maestro fue mi padre, todo lo que sé lo aprendí de él. Un aprendizaje de los de entonces, con el maestro al lado aprendiendo lo que tenías que hacer.
Cuando terminé el servicio militar estuve en Madrid en un Club Artístico, lo que viene a ser las actuales academias, para perfeccionar las técnicas y aprender las últimas, que era el corte a navaja, y también trabajé en una peluquería céntrica, contratado profesionalmente.

¿Recuerda cómo era su primera peluquería?
Sí, muy pequeñita. Pero cuando vine de Madrid la reformé y la convertí en una peluquería pequeñita pero lo más coquetita y moderna que en aquella época se podía tener. Estuve 26 años en ella.

¿Qué técnicas utiliza?
Hemos tenido que ir adaptándonos a las técnicas y gustos, los pelos de punta, las capas, las crestas .. son técnicas modernas a las que hubo que irse adaptando y que no conocí en mis primeros años de profesión.

¿Cómo era el mobiliario?
Ha variado poco. Los dos sillones de peluquero y poco más. Pero los sillones antiguos eran mucho más bonitos.

¿Qué le ha aportado su trabajo?
Muchísimas vivencias. Ha sido el trabajo de mi vida, lo que he hecho siempre.

¿Recuerda su primer cliente?
No tuve un primer cliente en sí. En el proceso de aprendizaje iba haciendo algo a todos los que pasaban pero no un servicio completo. Pero sí recuerdo el primer cliente que tuve en la nueva, Isidoro Gómez, el que cuidó el campo de fútbol. Fue el que llegó el primer día que  abrí.

¿Y el último?
No me acuerdo, pero tampoco me gustaría recordarlo porque nunca sé cuando terminaré de hacer algo relacionado con mi trabajo.

¿Por qué se jubila tan pronto?
Pasé por un Tribunal Médico y me diagnosticaron problemas de espalda y cervicales y consideraron que tras cincuenta años trabajando ya me había llegado el tiempo de la jubilación.

Fue concejal por el PSOE...
En la primera legislatura democrática de los ayuntamientos, de 1979 a 1983. El PC, Partido Comunista, nos sacó menos de veinte votos de diferencia y por el acuerdo que tenían los dos partidos a nivel nacional, de dejar gobernar a la lista más votada dentro de la izquierda, los dejamos gobernar Montijo en esa legislatura.

¿Cómo se constituyó el ayuntamiento?
Con 5 concejales del PC, 5 del PSOE, 6 concejales de UCD y 1 concejal Independiente, Rafael Gómez Rodao, que conforman los 17 concejales de Montijo. Por ese pacto nacional de facilitar el gobierno municipal al candidato más votado dentro del PSOE y Partido Comunista, Juan Carlos Molano gobernó en lugar de Emilio Macarro que era el que encabezaba la lista de Unión de Centro Democrático.

¿Por qué entra en el mundo de la política?
Por las inquietudes de la juventud de aquella época que me llevó a trabajar por el pueblo y a solucionar los problemas que había. Recuerdo los inicios en los que vino Juan Carlos Ibarra, cuando era diputado nacional porque aún no estaba formada la Asamblea de Extremadura. Tenía unos 24 años y nos juntábamos, con los que luego fueron los compañeros de partido y concejales, en la sede de Puerta del Sol.

Cuéntenos su experiencia...
Nos reuníamos los compañeros periódicamente y con mucha asiduidad. A nivel partido no tuve cargos, sólo formaba parte de la Junta Directiva como vocal y participaba en todas las acciones que se programaban.

¿Cómo fueron esas primeras elecciones democráticas?
Se desarrollaron con mucho trabajo y más ilusión. Había mucho que mejorar y nos presentamos con la idea de hacer cosas que vinieran bien.
Cuando llegaba cualquier mitin o campaña electoral, nosotros currábamos como el que más. Entonces se hacían los mítines por todas las barriadas y despertaban mucho interés en la gente, la asistencia era masiva y con mucha participación e intervención vecinal. Se producían polémicas encendidas entre el público y los políticos.  Recuerdo especialmente uno que se celebró en un local muy grande que estaba en la C/ Reyes Católicos con muchísima asistencia de público. Yo intervine en él, con el afán de ponernos al servicio del pueblo y conseguir introducir la democracia en la sociedad y hacer proyectos para poner en marcha muchas obras que eran necesarias acometer, porque todo estaba muy anquilosado.

¿Ha cambiado mucho la forma de hacer y vivir la política?
Hoy los mítines ya no tienen ningún interés, se le ha dado la espalda a esa forma de hacer las campañas iniciales y de hacer política. Actualmente son monólogos donde se escucha solo una voz y al final se aplaude.

¿Cuál fue su cometido en el ayuntamiento?
Era concejal responsable de Servicios Públicos y Poblados. Con los años le cambian los nombres y los cometidos a las concejalías. Entonces tenía competencia en el Servicio del agua, basura, jardines y servicios de obras y asistencia del pueblo. Cuando yo entré, el servicio del agua no era municipal y tenía relación con los empresarios privados de EYSA. Al final de mi legislatura inicié los trámites para que estos servicios se municipalizaran.
También, formaba parte de otras delegaciones y participaba activamente principalmente en las de Cultura, festejos y deportes del que era concejal mi primo Dámaso Estévez, en cuyas actividades me implicaba.

¿Cómo lo vivió?
Con asistencia a plenos y a comisiones de la concejalía. Se cobraba muy poco y no daba ni para gasolina. El ejercicio de la política de pueblo no era interesado, económicamente no merecía la pena en absoluto. Se tenía que dejar el trabajo para atender asuntos municipales y por la noche, reuniones del ayuntamiento o de partido.

¿Cómo vivió el Golpe de Estado del 23F?
Con bastante miedo y preocupación porque entendía que si triunfaba se mataban las ilusiones del pueblo español de poder vivir una democracia plena. Nos reunimos los compañeros a esperar los acontecimientos para saber qué medidas tomar. Pero con el paso de las horas la serenidad volvió.

¿Por qué  dejó la política?
Era difícil compatibilizar el trabajo profesional con la política, tuve que tomar una decisión y opté por mi trabajo. Agoté la legislatura porque entendí que el pueblo me había votado y tenía que cumplir pero a partir de aquí abandoné completamente la política activa e incluso “la pasiva”. Me di de baja de todo, del partido y del sindicato UGT.

¿Sirve cualquier persona para político?
No. Hay que ser de una casta especial. Son personas con mucha facilidad para ofrecer lo que luego no van a dar y para venderte algo con lo que no van a poder responder. Vamos, prometer lo que luego no van a poder cumplir.

¿Socialista convencido?
Sí, lo que se entiende por socialismo, el reparto equitativo de la riqueza y que todos puedan vivir decentemente. Ese es el espíritu socialista con el que comulgo, sin duda alguna.

Ha sido Zagal...
He sido y soy Zagal desde el año 1999. De la relación entre cinco amigos que viven en la misma calle y otros familiares surge la murga de los zagales con ocho componentes, inicialmente. Participamos en el I Concurso de Murgas que se celebró en Montijo. Fue en el Pabellón Municipal y competimos con otras dos, mujeres de  la Comparsa “Los Cojones” y “Los últimos de la Cantina” de Badajoz y estuvo presentado por el hoy director de este periódico, Antonio Ortiz Aguza, de la radio.

¿Cómo fue la actuación?
Menudo corte la primera vez que subimos a un escenario, con tanto público. Al ser en el Pabellón no se escuchaba muy bien e imprimimos una revistita con las letras de las canciones y la gente la leía mientras actuábamos.

Luego el concurso pasó al Teatro Municipal...
Fuimos los primeros en subirnos a cantar sobre ese escenario. Se inauguró el Teatro con el Concurso de Murgas y,  a “Los Zagales”, nos tocó los primeros para actuar entre las murgas que venían de Mérida, Badajoz o Calamonte, y también de Montijo. Así que, inauguramos el Teatro Municipal.

¿Cómo evolucionan los Zagales?
A esos ocho primeros componentes se fueron sumando más y cada uno han ido aportando lo mejor de sí mismo para que el grupo tuviera calidad.
Participamos dos años alternos en el Carnaval de Badajoz y uno en el de Mérida. Cantar en el López de Ayala fue una experiencia muy enriquecedora. Dejamos de presentarnos porque no teníamos tiempo para preparar dos repertorios ya que éramos trabajadores y no disponíamos de tiempo,

Otras inquietudes...
Siempre he estado vinculado con el deporte, principalmente el futbol sala. Participando también con mi hijo y siguiéndolo  en el fútbol, especialmente cuando pasó dos temporadas en 3ª División, en el C.D. Valdelacalzada.

Presidente de Honor de la Peña del Real Madrid...
Bueno, toda mi vida he sido deportista y madridista, así que allá por el año 1981 un grupo de amigos aficionados decidimos impulsar la creación y consolidación de la Peña de Montijo. Gente como Antonio y Juan Pascual y, por supuesto mi inolvidable amigo, Eugenio Pérez, “Meño”, q.e.p.d., hicieron posible con su lealtad, su esfuerzo y su trabajo que esta peña, de la que tuve la suerte de salir elegido presidente, se consolidara  junto con las demás peñas: Atlético de Madrid, Atlético de Bilbao y F.C. Barcelona.
Los doce años como presidente llenaron una parte de mi vida llena de buenos recuerdos. Al cumplirse el 25 aniversario, siendo presidente José Andrés del Pozo, me dieron la gran alegría de nombrarme presidente de Honor. La insignia me fue impuesta por el mítico jugador “Ignacio Zoco”, en un acto que siempre recordaré.

¿A qué se dedica actualmente?
A relajarme y a practicar los hobbies. Es difícil olvidarse de las tijeras cuando se ha pasado tantos años. A la música; me he apuntado a la Escuela de Música porque lo siento como una necesidad. Aprender música era mi asignatura pendiente y si puedo, aprender a tocar algún instrumento como el saxofón.



NOMBRE: Francisco Escorial López.
NACIMIENTO: Mi tierra extremeña.
RESIDENCIA: Montijo.
ESTADO CIVIL: Divorciado.
UN LUGAR PARA PERDERSE: Cualquiera, a orillas del mar.
UNA LECTURA: “La voz dormida”, de Dulce Chacón .
UNA COMPAÑÍA: Mis hijos, mi nieto y mi pareja.
UNA MÚSICA: De los años 70-80-90.
UN HOBBY: Aprender música.
UN SUEÑO: Un mundo más justo y solidario.


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