
(Fundir: reducir a una sóla dos cosas diferentes)
Existen muchas coincidencias entre el flamenco y el jazz. Los gitanos viajaron desde la India a España, asentándose peninsularmente en un país unido y "reconquistado", además de conquistador universal y próspero. Los negros africanos llegan con la esclavitud al sur de Estados Unidos, un país joven que empieza a crecer hasta convertirse en la primera potencia mundial.
Durante 2 o 3 siglos, gitanos y negros tienen que compartir e intercambiar con sus más o menos opresivos dueños muchas actividades de sus vidas, entre las que se encuentra divertirse, cantar o bailar. Ambas son expresiones de un pueblo (hindú / africano) que ha sido aislado social y geográfiamente de su medio natural, oprimidos pero con muchas ganas de vivir, expresando musicalmente la memoria cultural de su pasado colectivo. A finales del siglo XIX surgen los cantantes de blues y las bandas de música de los entierros negros en Nueva Orleans. A su vez, payos y gitanos comparten sus cantes , toques y bailes. Sólo faltaba "comercializar" esta música, que por un lado hicieron los cafés-cantantes en Sevilla y Madrid, fundamentalmente, y por otro los primeros clubs del barrio francés de Nueva Orleans.
Sin duda alguna la obra más conseguida de las grabaciones que han pretendido difundir el jazz y el flamenco es Sketches of Spain, grabada a finales de 1959 donde se demostró que la fusión del jazz y el flamenco no sólo era factible, sino que el resultado era muy hermoso; un encuentro de dos culturas con muchos puntos en común. Junto a los protagonistas de este disco, Miles Davis y Evans, nos encontramos con Pedro Iturralde, Paco de Lucía, Jhon Coltrane, Chik Corea, Jorge Pardo, Carles Benavent, Tino di Geraldo, Chano Domínguez, Winton Marsalis, Perico Sambeat, Chonchi Heredia, Tomasito, Vicente Amigo, Raimundo Amador... quienes dejaron desde su particular versión los inicios del proceso de hibridación entre el jazz y el flamenco.
Los flamencos empezaron a experimentar con los elementos propios del jazz, como las nuevas escalas, acordes con sonoridades extrañas y sugerentes, nuevas líneas melódicas...mientras que los americanos se impregnaron del poderoso sustrato rítmico del flamenco, del compás de la bulería, de la rumba, de los tangos...en lo que ha sido uno de los encuentros más fructíferos y enriquecedores de la historia de la música.
Desde los 90 hasta la actualidad las etiquetas asignadas a esta fusión han sido muchas: Jazz-Flamenco, Flamenco-Jazz, Flamenco-fusión, Nuevo Flamenco...En ambas músicas se acepta la libertad expresiva tanto para creadores como para intérpretes, pero no debemos engañarnos ante el rigor absoluto con que ambas se rigen. Dos músicas con un marcado carácter dinámico, en constante evolución, adecuándose al tiempo histórico, a la época en que han tenido que sobrevivir, sorteando prejuicios y reinventándose constantemente.
Dos estilos que hunden sus raíces en lo más profundo del sentir de muchas gentes de diversas culturas y geografías. Un origen mestizo en ambos casos con una amalgama de sonoridades, de estilos, de culturas y de herencias musicales tan dispares como lejanas en el espacio y en el tiempo.
La música se manifiesta con plena libertad creadora, con flexibilidad y con el único objetivo de conmover, de emocionar y de contribuir a la restitución de la armonía entre todos los seres humanos.
A todos los que habéis hecho realidad un año más el festival poblanchino JAZZ X LÁ-CARA,GRACIAS.