Jueves, 6 mayo 2010

La memoria histórica que interesa

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Felipe Gutiérrez Mayoral

La memoria histórica de la que tanto se habla, parece ser, no es la historia de España al completo, sino la historia que interesa para que los españolitos nos olvidemos de la crisis y el paro, abusando de la paciencia y el respeto del pueblo.

No se comprenden las manifestaciones en favor del Juez Garzón para que no sea procesado por causas conocidas, como no inhibirse del caso Santander en lugar de dejar el caso a otro juez que es lo justo y legal por la relación de juez y acusado, el Sr. Garzón archiva este caso “Cómo si nadie se fuera a enterar” según el auto del 27 de noviembre de 2006. La segunda el Magistrado Manuel Marchena instructor de la causa abierta contra el Juez Garzón por el dinero que cobró dando conferencias en New York en el 2005/2006. Estas son las dos causas por las que se le está procesando en abril del 2010.

Por otra parte, en septiembre del 2009 fue imputado por querer ser más papista que el papa, tomándose atribuciones y poderes que no tenía, sobre la memoria histórica de la guerra civil española.

Quiero puntualizar que estoy a favor de la recuperación de todos y digo de “TODOS” los cuerpos para sus reconocimientos y darles su justo descanso.

Sin olvidarnos de los tristes acontecimientos como bien demuestra la historia, de enfrentamientos entre hermanos sólo porque no estaban en el mismo pueblo, no teniendo nada que ver estos enfrentamientos con las ideologías de derechas ni de izquierdas.

Cuando veo estas manifestaciones, lo que me producen son dos cosas, en principio preocupación y después vergüenza ajena, viendo como los sindicatos y acompañantes, hacen el ridículo mostrando el número de individuos que cobran de los partidos políticos y sindicatos, es decir, personas interesadas que como se mostraron no son pocos, siendo éstos mismos, parte del problema de los trabajadores más que la solución.

Con todas estas declaraciones, el poder ejecutivo o político pone en duda al poder judicial, siendo estos dos poderes del estado totalmente independientes y lo preocupante es que por interés de votos de unos cuantos, minen la joven democracia.

Podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Dónde ponemos el artículo 14 de la constitución en el que dice que todos seremos igual ante la ley?, ¿Lograrán añadir “menos el juez Garzón”? Es de un clamor popular que el pueblo está bastante arto de esta gentecilla politiquera, apuntándose al carro del sueldo de papá estado, pidiendo cambios y reformas de la ley electoral para evitar ciertos abusos de los partidos políticos que alcanzan la cima del poder o son la llave del mismo, y a su vez apartar a políticos mediocres que están haciendo el tapón a personas más cualificadas.

4 Comentarios
Carlos Peña Sesé · Madrid
Fecha: Lunes, 28 junio 2010 a las 23:02
Sr. Felipe Gutiérrez, al final del escrito pone que estoy "desacuerdo" con usted, cuando quería decir, lo contrario (malditas prisas). un saludo
Carlos Peña Sesé · Madrid
Fecha: Viernes, 25 junio 2010 a las 15:46
En estos últimos años, todo el mundo ha oído hablar de algo llamado “Recuperación de la Memoria Histórica”. La mayor parte sabe que se trata de algo que hace referencia a la guerra civil y a la represión franquista, pero todo son ideas vagas. Desde los medios de comunicación se dan noticias sobre actividades y opiniones sesgadas de especialistas en diversas materias que dan una imagen distorsionada del tema. Casi todo se está viendo reducido a reivindicaciones nostálgicas y privadas de familiares y protagonistas de una época que no sólo se ha pretendido olvidar, sino que, en la actualidad, se trata de mostrar como algo histórico que nada tiene que ver con nuestro presente. El intento de igualar a los muertos de ambas zonas, sin profundizar en las causas del conflicto, la situación política nacional e internacional, los principios y valores defendidos por unos y otros, etc., tan sólo sirve para arrojar más oscuridad sobre el asunto y, en vez de explicar, se confunde, todavía más, a la sociedad española. En lo cultural, los estudios rigurosos se entremezclan con libros redactados de forma oportunista y acercamientos científicos, inconexos y aislados de la sociedad civil, nos llevan a un tratamiento del tema que transforma la Memoria Histórica en objeto de museo alejado de la realidad social actual. La Recuperación de la Memoria Histórica se ha transformado, en nuestra sociedad, para unos, en una reivindicación privada, para otros, en un gran negocio de venta de libros, un instrumento para dar satisfacción a una curiosidad científica e, incluso, aspectos políticos claramente perceptibles en una forma de obtener votos. La suma de todos los elementos, en los que hay que seguir profundizando, da como resultado el que la Memoria Histórica sea algo más que la búsqueda de un familiar desaparecido, el logro de una pensión para un expreso político, la publicación de un libro, la excavación arqueológica de una fosa común. Sólo la suma de todos estos elementos nos da su verdadera dimensión. Cada aspecto individualizado y separado del resto no podemos considerarlo Recuperación de la Memoria Histórica. La búsqueda de un familiar desaparecido con el objetivo de llevar los restos al cementerio, sin tener en cuenta las causas de la desaparición, las implicaciones ideológicas, la investigación histórica rigurosa, la judicialización de la investigación, la participación institucional y el homenaje con rituales que respeten los pensamientos del muerto, se transforma en memoria privada. La excavación arqueológica de una fosa común, los estudios antropológicos, por muy rigurosos que sean, si no van acompañados del resto de elementos humanos, jurídicos, institucionales, ideológicos y sociales se transformarán en simples investigaciones científicas, pero poco más. Solamente cuando se tengan en cuenta todos los aspectos relacionados, en todos y cada uno de los casos, estaremos hablando de verdadera Recuperación de la Memoria Histórica. Es la suma de todos los elementos la que nos da algo más que el todo y ese algo más es la Memoria Histórica. Sr Felipe Gutierrez estoy totalmente desacuerdo con lo que dice, la información que se da en los medios de comunicación es con cuenta gotas y seleccionada , se nos trata como a borregos. Sr Sergio Piñero la forma de empezar su comentario haciendo referencia a una falta ortográfica me parece infantil y sin sentido no se que pretende demostrar con esa actitud , le propongo un juego a ver si encuentra las faltas de ortografía que he dejado en el escrito , si las encuentra que estoy seguro de que si, y por un casual decide contestarme ya tiene por donde empezar.
Felipe Gutiérrez Mayoral
Fecha: Martes, 22 junio 2010 a las 22:40
Yo también estoy “harto” de tanto gramatiquero Sr. del Viejo, le podría grosear gramaticalmente, como usted hace con mi persona, sin embargo no lo voy a hacer. Pero sí decirle que su carta con el “perdóneme Sr. Gutiérrez” lleva veneno y algunas cosas más. Gracias por recordarme la “h”, cierto es que “harto” se escribe con “h”, pero cierto es la poca validez de la misma, la cual en compañía de la “v” en breve desaparecerán, pero en algún desliz mental, me he olvidado de su uso, por lo cual, pido perdón por tal desliz en el tiempo. Pero gracias a la “h”, le ha dado pie para mostrar su persona con su “personalísimo análisis” “le poia icir por su penterre perdón siño gramatiquero, nad +ljos d mi dfndr a Dios y a l Patria”. Volviendo al mundo real podríamos entrar en fechas y detalles de la contienda, pero con ideas extremas y resentidas con afán de venganza no voy a comentar nada. Siempre respetaré la opinión de los demás pero no cuando utilicen la diplomacia para ofender. En escritos anteriores dejo muy claro que la Guerra Civil nunca tendría que haber ocurrido, y todo fue por culpa del fracaso de los políticos arrastrando al pueblo en su ira, por tanto, usted no es mi enemigo, pero tampoco es mi amigo. Mis enemigos son los que menciono en mi próximo “discurso” como usted dice, en el cual espero no tener ningún desliz en el tiempo. Perdóneme si grosear y gramatiquero no están aceptados todavía por la Real Academia Española de la Lengua (R.A.E.) que no es lo mismo que (R.AE.) así que, por favor decídase ya que no se pueden mezclar normas ortográficas, como usted ha hecho.
Sergio Piñero · Montijo
Fecha: Jueves, 10 junio 2010 a las 12:13
Perdóneme Sr. Felipe Gutiérrez que le haga algunas apreciaciones acerca de su "comentario". En primer lugar y antes de empezar con mi "personalísimo análisis" creo en los medios de comunicación como formadores de aquellos que lo leen, como educadores sociales obligados no solo en la creación de opiniones, también en el correcto uso de la gramática de Alarcos y la ortografía establecida por la Real Academia Española de la Lengua (R.AE.). Por ende, es preciso advertirle que “harto”, participio del verbo hartar, (cansado, fastidiado) se escribe con H y no como Ud. ha hecho sin “H”. Tras tal aberración en un medio de comunicación hacia nuestra lengua, que es patrimonio de todos “los españoles”, haga el favor de repasar con su corrector ortográfico del Word que tan socorrido es , su próximo discurso. Siempre hay alguno, como usted, que recurre a la recuperación de la memoria histórica de “todos”, cuando sin argumentación no sabe cómo defender lo indefendible (básicamente porque no hay nada que defender). Cuando hablamos del alzamiento nacional que provocó una guerra civil, y como consecuencia de la misma una dictadura militar, los primeros diez años fascista, y los siguientes hasta su final nacional-catolicista, siempre sacan a colación el intento revolucionario de 1934, como he podido leer en algún que otro medio. Pues bien, el gobierno legítimo de la República, en aquel tiempo, reprimió con dureza dicho intento y, junto a algunos de sus promotores, procesó judicialmente y encarceló a otros políticos que no tuvieron parte en el mismo, como lo fue Don Manuel Azaña. Con lo cual ya pagaron a su debido tiempo por haber incumplido con la legalidad establecida. Pero hasta donde yo sé, Franco y sus secuaces no han pagado por su rebelión militar, ni por sus crímenes, ni por la feroz represión que realizaron sobre los que perdieron la contienda durante los años siguientes. Hará falta también, cómo no, sacar a colación los asesinatos y crímenes de los que eran de izquierdas. Pues sí, lo sacaremos a colación. Pero ellos, tanto los que los realizaron, como los que no, ya lo pagaron en exceso durante los años siguientes. Y volvemos al tema del inicio, los franquistas, no. Ahora, lo único que se pretende es juzgar políticamente y sin ninguna consecuencia legal a aquellos que ganaron la guerra y no tuvieron ni piedad ni perdón con los perdedores, y dar un merecido homenaje a aquellos tanto tiempo humillados, perseguidos y ofendidos en sus vidas y haciendas. Nada más, repito, nada más. Y vuelven con su rencor de siempre de soberbia del poderoso mancillada. En cuanto a los símbolos del franquismo, no los retiremos, pongamos al lado de las lápidas de “los caídos por Dios y la Patria”, otra al lado con los nombres de los “caídos y perseguidos por haber defendido el orden constitucional legalmente establecido”. Y pasemos página de una vez y dejemos a los muertos descansar en paz.
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